¿DEBO CAMBIAR DE SECTOR? ¡NO!

Publicado por David Casado en

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En esta entrada no vas a encontrar la receta clave para cambiar de trabajo sino más bien lo contrario. Si eres de los que están planteándose un cambio de carrera, te recomiendo que te quedes, dado que hay ciertas cosas que debes tener en cuenta.

Cambiar de sector laboral es algo que aunque parezca sencillo, no lo es (tanto por la forma de hacerlo como por los resultados del propio proceso). Puede que estés muy quemado/a y sufras el conocido «síndrome de Burnout» por el entorno o por los que lo integran. Puede que necesites nuevos retos en tu experiencia. O incluso, puede que necesites un giro de 360 grados para darle sentido a tu vida. Créeme, sé a qué te refieres. Creo que todos, en mayor o menor medida, hemos sentido algunos de esos escenarios. Por eso, quiero invitarte a la reflexión a la que le hice llegar a mi amigo, antes de que tomes ninguna decisión.

1. LA INCERTIDUMBRE:

Está claro que si tomamos una decisión en nuestra vida, es porque esperamos de un resultado favorable. Por ejemplo: Beber agua – quitarnos la sed. Comer – tomar fuerzas. Dormir – descansar. Sin embargo, si las decisiones llevan asociada incertidumbre, los resultados puede que no sean tan beneficiosos. Por ejemplo: Cambiarnos de casa – ¿merece la pena hacer esa inversión?. Contratar a un albañil que no conocemos – ¿nos dejarán la casa como deseamos?. Cambiar de peluquero – ¿me dejará el pelo como verdaderamente me gusta?.

Como podéis ver, cada decisión, por pequeña que sea, lleva un pequeño riesgo si la incertidumbre o los factores que están fuera de nuestras manos puede afectar en el resultado. Por tanto, frente a la disyuntiva de ¿Debo de cambiarme de trabajo? o ¿Debo de cambiarme de sector? hay que tener varias cosas en cuenta, dado que «es el trabajo el que nos va a dar de comer a diario». Por eso tenemos que ser cautos y considerar no solo los beneficios, sino también los riesgos que corremos.

2. EL RESULTADO: SOBRES LOS BENEFICIOS O RIESGOS:

Entiendo que tu pensamiento al plantearte el escenario de cambiar de sector es que traerá más beneficios, pues representa un «nuevo empezar» y no es lo mismo «desoxidarse» que «refrescarse». Si tomas esta opción, ojalá y sea la más acertada y te traiga las mejores alternativas (todo depende de todo, no existe una regla general para el mundo laboral).

Sin embargo, antes de decidir cambiar de trabajo, te invito a que tengas en cuenta las consecuencias de ello:

  1. Volver a empezar, significa volver a empezar, desde 0. ¿Estas dispuesto/a a ello?
  2. A nivel aprendizaje, significa familiarizarte con todo. Esto a veces puede ser incómodo, ya que tienes que aprender nuevas cosas, nueva jerga, nuevas habilidades e incluso sentarte para hacer tus «autoaprendizajes» (invirtiendo dinero y tiempo en formación). Siendo un experto en algo, ¿estas dispuesto/a a ello?
  3. A nivel salario. Cambiar de sector, implica sacrificar también tus condiciones salariales, ¿estás dispuesto/a a ello?
  4. A nivel interacciones. Cambiar de sector, implica volver a ser subordinado de alguien, incluso pudiendo implicar desde el puesto más bajo a nivel jerárquico. ¿Estás dispuesto/a a ello?

Hagas lo que hagas, asegúrate que tomas la mejor decisión, teniendo en cuenta la siguiente fórmula: que el beneficio siempre supere el coste.

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3. LA ALTERNATIVA: SOBRE LA SOLUCIÓN A TUS «PROBLEMAS»:

Al hilo de dicha fórmula, por muchas que veas por internet, o por muchos consejos que te den los coaches, tu jefe/a, bloggers, o incluso tus amig@s o familiares, ten siempre en cuenta que NO EXISTE LA FÓRMULA PERFECTA.

Y digo esto, porque aunque conozcas casos de éxito, lo que a otros antes les funcionó, no tiene por qué funcionarte a ti necesariamente (y viceversa). Es por ello, que te voy a dar unas claves que suponen una gran alternativa a tus dolores de cabeza. Antes de cambiar…

  1. Reflexiona sobre los tiempos. Si ves que poco a poco no puedes más, no esperes a explotar y busca alternativas poco a poco. Hoy puede que no encuentres el trabajo que quieras o necesites, pero quizás ayer si estaba ahí. Ten paciencia y no tomes decisiones sin premeditarlas.
  2. Reflexiona sobre tu actual empresa (y las anteriores). ¿Eres tú el que falla o es la empresa? Trabajar en empresas pequeñas o familiares no tiene nada que ver con una empresa mediana o incluso grande y multinacional. Si lo necesitas, ¡da el salto!
  3. Reflexiona sobre el sector de la empresa, no sobre tu propio sector. Por ejemplo, puede que trabajes en una gestoría como abogado laboralista o como gestor financiero y sientas que no es lo tuyo. En vez de trabajar en una empresa de servicios subcontratados (terceros), ¿por qué no tratas de entrar en una empresa que tenga esos servicios interiorizados en un propio departamento interno? (esto también se aplica al revés).
  4. Reflexiona sobre el entorno. Muchos años trabajando con la misma gente, clientes, tareas, etc. hace que te oxides a nivel personal. Si ves que eso ya no te alienta, ¿Por qué no te cambias de empresa en vez de sector? ¡Piensa que tienes un conocimiento y unas tablas súper valiosas!

4. SI TE CAMBIAS…

Si ninguno de los puntos anteriores te han sido de utilidad… Tienes que hacer dos cosas:

  1. Considerar la inversión económica y temporal que ello va ha llevar. Si cambiarte implica dejar de lado todo, conllevando por tanto un periodo de inactividad, piénsalo dos veces. Principalmente porque siempre es más sencillo cambiar de trabajo que encontrar trabajo desde cero. Esto además se complica conforme crecen los periodos de inactividad (recuerda el punto 3.1 mencionado arriba).
  2. Siguiendo el punto anterior, si lo que buscas es cambiar de sector profesional, lo que debes hacer es buscar algo que te permita utilizar tus conocimientos y habilidades. A continuación una serie de sugerencias como ejemplo:
  • Trabajar en eso que te motiva, dentro de sectores de empresa en que hayas trabajado anteriormente y que te permita traer tus conocimientos. Ejemplo, arquitecto VS diseñador de interiores.
  • Trabajar en puestos que requieran similares competencias, actitudes o aptitudes. Ejemplo, diseñador gráfico VS marketing digital.
  • Pedir dentro de tu empresa actual, promociones a puestos que te acerquen por el tipo de puesto que es, al área en el que te gustaría focalizarte. Ejemplo, trabajando en administración de finanzas VS administración de personal.
  • Formarte mientras que estas en el puesto actual, preparándote en paralelo para dar un salto profesional. Por ejemplo, periodista VS editor de videos.

Todo esto sería lo que yo llamaría una transición profesional congruente. No te lances al vacío porque tu entorno o tu cabeza te lo dicen. Actúa con cabeza y piénsalo bien. Porque lo que hoy haga mella en tu carrera profesional, puede traerte muchos beneficios, pero también causarte más daño del que creas que podrías estar haciéndote hoy si lo hicieses (piensa sobretodo en aspectos como la estabilidad laboral o el confort salarial que quizás tengas ahora y no vuelvas a ver de otra manera).

Dicho esto, espero que de cualquier manera aciertes con tus decisiones, y sigas, por supuesto, mejorando tu éxito laboral. Esperamos que te hayan servido de ayuda estos consejos y no dudes en compartir o recomendar esta entrada si te gustó. ¡Gracias!

 

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David Casado

Graduado en Relaciones Laborales y Empleo. En el mercado laboral desde los 16 años. Especializado en RRHH, enfocado en Selección de Personal de todo tipo de perfiles, donde poseo (junto a Administración de Personal) una demostrable experiencia de más de un año tanto en el ámbito nacional como internacional. Espíritu emprendedor, analítico, proactivo y flexible, con una clara orientación tanto a resultados como al cliente interno y externo. Colaboro en paralelo con otros proyectos relacionados con el Press Media y Community Management. Me caracterizan mis habilidades comunicativas y sobretodo mi motivación, mi ambición y mis ganas de aprender de todos los procesos de RRHH.

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