CONTROLA TUS NERVIOS EN TUS ENTREVISTAS DE TRABAJO

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Llega el momento final. Estás a punto de ser conocido por la persona que te llamó. Parecía amable, pero ¿realmente será así? No lo tienes nada claro. Cruzas tu mirada con la suya y percibes tensión. Y te sorprendes cuando ves que hay una persona más que le acompaña a entrevistarte. Te sientas en la sala y empiezan a contarte más información de la empresa y el puesto. Sin embargo, tú solo piensas en estar bien. Notas como el sudor se apodera de tu cuerpo y te das cuenta de que estás moviendo las piernas rápidamente. Sientes que la garganta se seca y la voz te falla. Notas como apuntan todo lo que haces. Tus gestos y tus palabras son analizadas sin piedad. Tienes frente a ti a dos robots que quieren descuartizarte y tú no tienes con qué defenderte. Si fuera por ti saldrías huyendo. Afortunadamente tu dignidad te lo impide. Notas como se te acelera el corazón mientras tus palabras se van frenando…

Aunque he exagerado un poco, esta situación es muy común en una gran cantidad de entrevistas de trabajo. En mi caso, intento hacer que el candidato se sienta cómodo y pueda gestionar sus nervios de manera efectiva. Pero no todos los entrevistadores generan ese clima, sino que intentan ver cómo reacciona la persona ante una situación de tensión.

Gestionar bien tus nervios no solo será esencial para una entrevista sino para cualquier situación difícil del ámbito laboral y de tu vida en general. El objetivo que tengo hoy es que empieces a trabajar en este aspecto y puedas controlar mucho mejor el estrés que te pueden provocar distintas situaciones.

¿QUÉ SIGNIFICA ESTAR NERVIOSO?

¿Alguna vez has pensado qué ocurre cuando te sientes feliz o triste? No es algo puntual, sino que es una sensación que en líneas generales se mantiene en ti. Eso te lleva a que pienses, actúes y te sientas de una determinada manera. Mientras que las emociones son más puntuales, los estados de ánimo suelen durar horas, días e incluso semanas. Tienen efectos positivos y negativos. Si te sientes mal durante bastante tiempo entonces no solo tu cuerpo notará las consecuencias, sino que se reflejará también en tu manera de interactuar con los demás.

Para empezar, quiero decirte que estar nervioso es positivo. Los nervios te ayudan a activarte y estar alerta. En el ámbito deportivo, es fundamental entrar en cualquier competición con el cuerpo con cierta tensión muscular para poder realizar mejor los movimientos. Pero como todos los extremos, tener unos nervios descontrolados harán que pierdas la concentración y cometas errores.

Si este estado se prolonga en el tiempo podrás dejar de dormir bien, aumentará el cansancio, la falta de concentración, tu irritabilidad y un montón de elementos no tan positivos. Sería como si continuamente estuvieras agitando a tu cuerpo. Durante un tiempo lo podrá tolerar, pero si se mantiene tendrás consecuencias bastante negativas en la salud.

EMPEZANDO A GESTIONAR LOS NERVIOS

Todo el mundo se pone nervioso ante una situación determinada. El primer paso es poder reconocerlo y aceptarlo. Y como has leído antes, si los nervios no son muy intensos entonces podrán proporcionarte algo positivo. Ahora bien, debes activar tus alarmas en el momento en el que detectes que pueden impedirte alcanzar tus objetivos, sea realizar bien una entrevista o tener una cita romántica.

Algo que quiero que sepas es que los nervios tienen dos principales orígenes:

  • Estímulos internos: Proceden de tu interior y son controlables y gestionables. Tienen que ver con tus pensamientos. Aquí es donde primero tienes que trabajar ya que puede que te estés poniendo la zancadilla antes de una entrevista de trabajo. Intenta detectar todas las ideas negativas que se te pasan por la cabeza y anotarlas en un papel. Después, debes leerlas tranquilamente y ponerte a pensar si te ayudan para que consigas trabajo. En el caso de que no sea así, bórralas de tu cabeza e invierte la idea: cambia «el técnico de selección va a descartarme» por «el técnico de selección va a contratarme».

 

  • Estímulos externos: Proceden de cosas que ocurren en tu exterior, no son controlables, pero sí gestionables. Hay una infinidad de elementos que no dependen de ti. Puede que el entrevistador sea un maleducado, que de repente te haga una pregunta que no esperabas o que haga mucho calor en la sala de entrevista. Obviamente todo ello te afectará. Al igual que en el caso anterior, intenta anotar todas las situaciones durante las entrevistas que puedan hacerte sentir nervioso y piensa cómo podrías actuar en cada una de ellas para gestionarlas de manera efectiva.

LA VERDADERA CLAVE: CONTRARRESTA TUS NERVIOS CON EL CAMBIO EMOCIONAL

La clave de la gestión emocional es rodearte de aquellos estímulos, tanto internos como externos, que te ayuden a lograr el estado que buscas. Al igual que cuando te pones a dieta evitas comer ciertos tipos de productos, lo mismo ocurre con los nervios, es decir, puedes hacer y dejar de realizar ciertas acciones para poder lograr que tu cuerpo entre en un estado de ánimo de más calma.

Primero debes identificar qué situaciones te aportan tranquilidad y qué es lo que ocurre cuando no estás nervioso. Fíjate en lo que piensas y también en cómo está tu cuerpo. Es muy curioso lo que te voy a decir, pero a veces un pequeño cambio de postura corporal puede ayudarte a gestionar mucho mejor tus emociones.

No hay un remedio que sea general para todo el mundo. Puede que te diga que llegar 5 minutos antes de la entrevista te hará sentirte menos nervioso. Sin embargo, tal vez aproveches cada segundo de ese tiempo para martirizarte y ponerte en la peor de las situaciones. Te invito a que reflexiones qué necesitas para poder estar tranquilo y que trabajes todo lo que tú puedas aportar para tener esa serenidad.

Lamentablemente no podrás controlar las preguntas del entrevistador ni qué cosas pasarán en las entrevistas. Pero sí puedes gestionarlo de una manera mucho más efectiva. Y cómo decía el famoso Bruce Lee en una entrevista, te invito a que seas como el agua y que fluyas ante todo lo que pueda ocurrir sin que te afecte de manera negativa:

No te establezcas en una forma, adáptala y construye la tuya propia, y déjala crecer, sé como el agua. Vacía tu mente, sé amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza se convierte en la taza, si pones agua en una botella se convierte en la botella, si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede aplastar. Sé como el agua, amigo, el agua que corre nunca se estanca; así es que hay que seguir fluyendo