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EL PROCESO DE SELECCIÓN ES UN PROCESO DE COMPRA-VENTA (PARTE I)

Hace casi un año, como ya comenté en alguna entrada o por redes sociales, decidí salir fuera del país y prometí traer distintas perspectivas al blog.

A decir verdad, el tema del que hablaremos hoy, el “mercado de trabajo” en su comparativa con “el mercado de bienes y servicios”, no es algo nuevo ni mucho menos. Pero sí que es cierto que, tras mi salida a otro país, es una cosa que ha pronunciado más aun mi forma de verlo.  Tal es así que he tenido que dividir la entrada en dos partes para dar argumentos suficientes para convencerte.

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¿A caso me estoy volviendo loco al comparar personas con bienes y servicios? No, en absoluto. Hoy veremos una comparativa de ambos lados del mercado donde el factor humano y psicológico seguirá estando en primer plano, bien sea de forma tácita (Parte I, con una visión más o menos económico-laboral, teniendo implicaciones tanto en un escenario microeconómico como macroeconómico) o explícita (Parte II, con una visión un poco más psicológica). Porque, como muestra de ello, y rezando lo que dijo un profesor de universidad, más que hablar de “Gestión de Recursos Humanos”, quizás sería más apropiado hablar de “Relaciones Humanas y Liderazgo”; algo que vendría a marcar las relaciones que hay entre las personas que integran una organización – entre empleados y sus empleadores.

Pero bueno, sin más dilaciones, lanzo la pregunta y respondo… ¿por qué digo que el proceso de selección es un proceso de compra-venta?:

1. Existe demanda y oferta: En ambos mercados, existe la oferta y la demanda. Y la fuerza de ésta depende de cómo se comporte el mercado  (algo que dependería, por ejemplo, de la elasticidad de la curva de la oferta y la demanda).

En el mercado de bienes y servicios, el demandante sería el cliente y el ofertante las empresas. Sin embargo, y ojo porque aquí os va a impactar mucho lo que voy a decir, los demandantes serían las empresas o empleadores (porque tienen una vacante que cubrir)  y el ofertante es el trabajador que es el que ofrece su experiencia y conocimientos a merced de las empresas.

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NOTA: Probablemente creerías anteriormente que quien demanda empleo son los trabajadores y no las empresas. Pero esto es porque lo confundimos con lo que popularmente conocemos como “INEM” o “SPEE”. Pero no es así.

2. Se compra para cubrir necesidades: En ambos casos se efectúa una acción de compra cuyo precio siempre vendrá dado por el mercado. Por ejemplo, nosotros compramos comida porque tenemos hambre. Sin embargo, las empresas compran capital humano para nutrir sus sistemas productivos y hacer crecer la organización. De hecho, es por eso que son ellos los que cumplen el rol de demandantes y no los trabajadores.

3. Se paga un precio: Siempre se pagará un precio. En el caso de bienes y servicios se paga el valor económico de ese bien o servicio específico. Para el caso del mercado de trabajo se paga el salario.

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4. El precio lo marca el mercado: El valor del salario o del producto/servicio viene marcado por el mercado donde, de nuevo (para que aquellos que entiendan de economía no me llamen la atención), el valor dependerá de lo elástica que sea la curva de la oferta y la demanda.

Pongamos un ejemplo, en el mercado de agua embotellada, el precio en un país con mucho agua será muy barato. Sin embargo, en Abu Dhabi el agua es incluso más cara que la gasolina. Ocurre lo mismo con el mercado laboral; hallá donde haya un puesto muy demandado por parte de las empresas, el salario será mayor porque existe menor oferta de capital humano (es el caso del ingeniero informático que habla chino mandarín, inglés y español –  no todas las empresas reciben diariamente CV´s con este perfil). Sin embargo, el puesto que no es muy demandado por parte de las empresas, tendrá probablemente mucha oferta de capital humano (recordemos que en este caso serían las personas que mandan muchos CV´s a un puesto y solo existe una oportunidad).

5. Exportación / Importación: volviendo al ejemplo anterior. Si en un mercado de bienes y servicios nos encontramos con que estamos teniendo escasez de producto, acudimos fuera de nuestras barreras locales o nacionales para suministrarnos. Pues es lo mismo que ocurre en el mercado de trabajo. Si necesitas contratar a un perfil que sepa varios idiomas pero no los encuentras en tu país, te ves obligado a buscarlo fuera.

Lo mismo ocurre con los proveedores. Si no puedes producir tú el bien (transformado o sin transformar) acudes a otras empresas para que te lo proporcionen. En el caso del mercado de trabajo, sería el caso del “Outsourcing” o subcontratación de una consultoría o agencia de trabajo o ETT (empresa de trabajo temporal).

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Un último ejemplo en esta dirección, y aquí es donde más claramente convergerían ambos mercados, sería el caso en el que muchas empresas ven muy caro producir dentro de las barreras de su país porque el capital humano es muy caro y/o los bienes productivos son muy caros. Pues tienen que recurrir a lo conocido como el “Outplacement”, que es contratar la plantilla fuera de sus barreras locales o nacionales para llevar a cabo el servicio / producción.

Espero que hayáis aprendido y disfrutado tanto como yo de esta entrada. De igual forma, espero que te haya sido fácil comprenderla. Aun así, te recomiendo que no pierdas de vista la siguiente parte donde encontrarás la continuación con matices que rodean la parte más humana de este “proceso de compras”.

¿Me acompañas? ¿Te gustaría añadir algo? ¿te has quedado con alguna duda? Déjanos un comentario y recomienda o comparte con tu comunidad si te ha gustado. Muchas gracias y ¡FELIZ SEMANA!

 

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MITOS Y LEYENDAS DE LAS ENTREVISTAS DE TRABAJO

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Durante el mes de Septiembre vas a poder leer una serie de artículos con los que podrás prepararte para cualquier entrevista de trabajo. Te daré tanto conocimiento como técnicas que te ayudarán a generar la mejor impresión posible en esta fase del proceso de selección.

¿Y por dónde empiezo? Por desmitificar algunas creencias que se tienen sobre las entrevistas. Puede que tú las tengas, o tal vez no, pero en mi experiencia en el asesoramiento laboral he recopilado aquellas que se repiten y parecen ser más comunes. En este artículo te hablaré sobre las tres principales.

EN LA ENTREVISTA HAY QUE MENTIR Y DECIR COSAS QUE NO HAS HECHO

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Tú di que has hecho de todo”, “Invéntate estas funciones” y “Aunque no lo hicieras ponlo en tu CV” son ejemplos de consejos tan comunes como poco válidos a la hora de hacer una entrevista. Además, se tiene la percepción de que hay que inventar los logros que hemos tenido. Un ejemplo muy claro es en relación al nivel de inglés. En el 70% de entrevistas presenciales que realizo el nivel real es inferior al indicado por candidato en el CV y en la primera conversación telefónica.

¿Y esto por qué ocurre? Sin entrar en debates, y aquí te doy mi opinión personal, creo que vivimos en una cultura en el que se genera la necesidad de tener que exagerar las cosas de las que se somos capaces. Y es algo que puede observarse en muchas profesiones, empezando desde políticos hasta deportistas. El problema que tiene hacerlo en las entrevistas es doble. El menos grave, que te pillen y seas descartado. Sin embargo, lo peor que puede pasarte es que consigas el trabajo y seas despedido por no poder cumplir las expectativas que tus palabras y CV generaron.

Es obvio que en la entrevista hay que venderse. Pero para ello no hay que mentir. Mi recomendación es que pongas en valor las cosas que sabes hacer. Y si consideras que eres bueno haciendo una tarea, debes exponerlo pero siempre con resultados y humildad.

 Un consejo es no atribuirte el adjetivo a tu formad de ejecutar la tarea. No es lo mismo decir “Yo soy muy bueno en esto debido a…” a decir “Yo haciendo esta tarea obtengo resultados muy positivos debido a…”. En el fondo el mensaje es similar, pero mientras en el primer caso te halagas a ti mismo, en el segundo emites un juicio de valor sobre lo que haces y no lo que eres. Y créeme, no hay peor cosa que escuchar a alguien lo bueno y bonito que se cree ser.

Vale bien, ¿pero cómo digo que nunca he hecho algo?. Esto es algo que te ocurrirá en muchas ofertas, en las que tal vez tengas experiencia en el 70% de las funciones pero no en el 30% restante. Dos consejos para poder afrontarlo:

  • Decir que te gusta aprender cosas nuevas y se te da bien adaptarte a la adquisición de nuevos conocimientos y experiencia.
  • Busca tareas parecidas que realizaste y expón en la entrevista la relación que pueden tener. Ejemplo: Yo actualmente trabajo gestionando un equipo y tocando varias áreas de Recursos Humanos. Vamos a imaginar que quiero aspirar a un puesto comercial de venta de productos de Apple. Nunca he vendido un ordenador. Sin embargo, cuando hago entrevistas, en cierto modo estoy vendiendo las posibilidades de carrera que hay en mi empresa. ¿Es el mismo tipo de venta? No. ¿Puede haber competencias que estén relacionadas? Sí. Y aquí está la clave, en hacer ver al entrevistador que aunque no hayas hecho lo mismo sí que has realizado algo parecido.

EL ENTREVISTADOR ES LA BARRERA MÁS IMPORTANTE DEL PROCESO DE SELECCIÓN

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Sin perjuicio de que los profesionales del mundo de  los RRHH debemos mejorar, si piensas de esta manera tendrás muchos problemas en los procesos de selección en los que participes: irás a la entrevista nervios@, se te notará tu falta de afinidad y confianza con el entrevistador…

El objetivo de un técnico de selección es, valga la redundancia, seleccionar. A mí no me pagan por descartar gente. Me pagan por escogerla. Por tanto, yo soy tu mejor aliado para poder pasar a la siguiente fase. Te doy varios consejos para generar una buena relación con cualquier entrevistador que conozcas:

  • Independientemente de la persona que tengas delante: Sé amable. Encontrarás gente de todo tipo, con mayor y menor experiencia. Algunos serán más cercanos y otros no lo serán tanto.
  • Confía en el entrevistador. Si no lo haces será muy difícil llevar bien la entrevista.
  • Combina cercanía con profesionalidad. Intenta por tu parte que la otra persona se sienta también a gusto durante el proceso.

Además, te invito a que leas este artículo que publiqué hace tiempo.

INFLA MUCHO TU SALARIO ACTUAL

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Me gustaría diferenciar entre dos términos. Con salario actual me refiero al sueldo que estás ganando actualmente. Por otro lado, están las expectativas salariales, es decir, lo que te gustaría llegar a ganar en un nuevo proyecto. Existe la creencia de que hay que exagerar lo que estás percibiendo actualmente para que te ofrezcan una cantidad desorbitada. Sería algo así como decir que estás obteniendo 20.000€ (cuando realmente son 13.000€) y que te cambiarías por 25.000€. ¿Pueden conseguirse ese tipo de movimientos? Sí, pero es arriesgado.

Dependiendo de la pericia del técnico de selección que te entreviste, y también del potencial de la BBDD de la empresa, es muy normal tener datos salariales de lo que pueden estar ganando compañer@s de tu empresa. Aunque siempre hay excepciones, los salarios de los empleados deben seguir ciertas reglas y para mismas categorías deben estar situados en una franja similar. Por tanto, no es muy complicado detectar cuando un candidato exagera en cuanto a lo que gana actualmente.

También puedes hablar de tu variable indicando que es muy alto. Cuidado también con esto, ya que el mensaje que estás transmitiendo es que eres buen@ obteniendo resultados. Eso hará que se tengan unas expectativas elevadas hacia ti desde el minuto 0.

Para terminar el artículo, me gustaría compartir dos reflexiones sobre este último apartado:

  • Cuanto más ganas económicamente también más pierdes en otros aspectos. ¿A qué me refiero? Piensa en el estrés, horas de trabajo, problemas, falta de conciliación…; Es imposible que te paguen más sin tener que renunciar a algo. No valores solo lo económico en tus entrevistas.
  • Si tú mentiste con tu salario de entrada entonces no puedes enfadarte si la empresa te promete/miente sobre un cambio de salario que vayas a tener. Al final, hay una doble moral que se nos olvida muchas veces cuando la aplicamos pero no cuándo la sufrimos.

Espero que te gustara el artículo y seguimos la semana que viene con más información para que superes con éxito tus entrevistas de trabajo.

NEGOCIACIÓN SALARIAL DURANTE EL PROCESO DE SELECCIÓN

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Uno de los momentos que menos suele gustar de las entrevistas es cuando se toca el tema salarial. ¿Cuál es la mejor respuesta que dar? Si dices una cifra muy alta puede que te descarten pero si dices una muy baja puedes ser contratado como si fuera una ganga.

El tema es muy delicado y hay que saberlo exponer bien en la entrevista ya que nunca gustará seleccionar un candidato que esté muy preocupado por aspectos económicos. Cuando se contrata a alguien se prioriza el que la persona encaje en la organización y aporte valor a la compañía. Si el candidato muestra mucha preocupación por el tema salarial puede percibirse como un riesgo, ya que dará la sensación de que trabajará allí hasta que le ofrezcan una oferta mejor.

LO PRIMERO ES HACER UN ANÁLISIS DE TU SITUACIÓN Y LA DEL MERCADO

¿Sabes cuánto dinero pedirías por empezar un nuevo proyecto? Aunque conozcas la cantidad te invito a hacer una pequeña reflexión. Tanto si estás trabajando, como si no, debes cuantificar cuánto valor le das a las cosas que tienes. Por ejemplo, si trabajas debes valorar todos los aspectos posibles como la estabilidad, ubicación, ambiente o funciones. Ahora tienes que darles un valor económico y piensa cuánto te tendrían que pagar por poder renunciar a una de ellas. Para empezar, cuando arrancas un nuevo proyecto pierdes en cierto modo la estabilidad ya que partes desde cero y tienes que empezar a hacerlo bien para poder pasar con éxito el periodo de prueba. Si estás desempleado, puedes ser más flexible en tus expectativas hasta cierto punto, ya que estás dando tu conocimiento, motivación, tiempo y experiencia a una nueva empresa. Y algo importante es ser realista con el tipo de vida que llevas y los ingresos mínimos que necesitas. Aunque el proyecto parezca muy interesante, si no te da para llegar a final de mes no será una opción beneficiosa a medio-largo plazo.

Sabiendo cuánto quieres pedir es importante conocer cuánto puede ofrecer el mercado por los puestos que te interesen. Aquí encontrar información es difícil pero puedes obtener datos de ofertas de empleo, compañeros que trabajen en otras empresas, estudios salariales y de tu propia experiencia laboral. Normalmente la empresa debe tener una política retributiva diseñada en la que tendrá distintas bandas salariales por posición, contando con un mínimo y un máximo. ¿El problema? Que pocas veces tendrás información clara sobre este aspecto ya que hay poco transparencia en cuanto a temas salariales.

Para finalizar, te recomiendo que tengas tu propia banda salarial con la que te plantearías un cambio, con un mínimo y un máximo. Ten en cuenta que el mínimo que digas debe ser una cantidad que ya te haga plantearte el cambio porque muchas empresas te ofrecerán ese importe en su oferta final.

DATOS IMPORTANTES A TENER EN CUENTA EN LAS ENTREVISTAS

Toda empresa tiene una política retributiva diferente. Por tanto, es importante que en la entrevista preguntes cuáles son los beneficios con los que contarías en el nuevo proyecto. Una recomendación es que no preguntes solo por lo económico ya que si lo haces darás la sensación de que solo te preocupa lo mucho que puedas ganar en esa empresa. A continuación, comparto contigo varias preguntas que te recomiendo hacer, a menos que ya te hubieran informado durante el proceso:

  • ¿Tendría algún tipo de beneficio social? (Esta respuesta te dará información sobre si la empresa podrá poner a tu disposición seguro de salud, ticket restaurant, plan de pensiones…)
  • ¿Hay algún tipo de variable o bonus en el puesto?, en caso de que te contesten de manera afirmativa es muy importante que preguntes por su funcionamiento.
  • ¿Cuál es la política de evaluación de desempeño de la empresa? (Con esta pregunta obtendrás información sobre cuándo podrás tener una revisión salarial. Es mucho más elegante plantearlo así que decir ¿Cuándo se revisará mi salario?)

CUÁNDO INFORMAR Y CUÁNDO NEGOCIAR

Aquí tendrás una clave que pocos tienen en cuenta. Durante todas las entrevistas que hagas con RRHH, responsables y/o compañeros lo que haces es informar de tus expectativas salariales. En ningún momento llegas a negociar, ya que no tienes sobre la mesa ninguna propuesta en firme (a menos que sea un proceso en el que sabes las condiciones desde la primera llamada y en el que no se cambiarán independientemente de lo que aportes a la empresa). No presiones mucho en este aspecto pero sí tienes que ser claro cuando te pregunten por ello. Ahora bien, cuando empieza la negociación es cuando te lanzan una oferta a la hora de comunicarte que eres el candidato seleccionado.

Cuando recibes una oferta es cuando ya puedes negociar. Y aquí las formas serán la clave para poder conseguir lo que te planteas. Será muy importante que te ciñas a lo comentado en el proceso o tu petición no será valorada de manera positiva. Imagina que has pedido entre 15 y 20 y la empresa te ofrece 20. Entonces tú decides lanzar un órdago y pedir 22. En este caso, tu negociación puede que no se perciba de manera tan positiva a si te hubieran ofrecido 18 y tú decidieras que lo subieran a 20. Al final, la parte emocional juega mucho, ya que cuando dices no a una oferta estás rechazando la intención inicial de una empresa por contratarte, por lo tanto, estarás generando un malestar emocional en la persona que apostó por ti .

GESTIONANDO EL RECHAZO: LA MEJORA DE LA OFERTA INICIAL

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Puedes negarte en rotundo o intentar negociar. Es muy importante que te apoyes en los puntos de acuerdo, y el primero es que tienes ganas de entrar en el nuevo proyecto y que desde la empresa quieren que tú seas la persona encargada en realizarlo. A partir de ahí es bueno que seas claro en cuanto a lo que quieres y que seas flexible para no ser descartado.

Si presionas mucho tu propuesta no será tan valorada y podrás perder la oportunidad. Un estilo agresivo podrá conseguir que la empresa se moleste y que no valore de manera correcta tu actitud. Piensa que al escuchar un NO la empresa se siente rechazada, y lo que normalmente arregla esa situación es algo de cariño y no tanto el pinchar en la herida. Por tanto, debes expresar buenas palabras hacia el proyecto, cómo te sentiste durante el proceso y la buena sensación que te transmitió tu futuro jefe. No es lo mismo pedir una mejora a decir las razones por las que deben dártela. Ahí entran en juego factores como lo motivado que entrarías en el proyecto hasta tu conocimiento y experiencia, pero es importante ponerlos sobre la mesa para que tu propuesta pueda valorarse de manera positiva. Buenas palabras y argumentos te ayudarán a ganar la negociación. Pero no olvides que si negocias estás poniendo también en riesgo que la empresa quiera apostar por ti.

¿Y tú?, ¿qué experiencia tienes con las ofertas económicas que te han realizado? Te invito a que utilices los comentarios para contar tus experiencias. Muchas gracias por leer el artículo.

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LA IMPORTANCIA DEL FEEDBACK EN SELECCIÓN DE PERSONAL: UNA CRÍTICA A LA REALIDAD

En el tema que vamos a tratar hoy, hablaremos de una fase del proceso de selección que no es común que se cumpla por parte de las empresas a la hora de seleccionar personas: hablamos del feedback, retroalimentación o simplemente el resultado de la entrevista (un tema que hace algún tiempo hemos tratado en el blog pero que hoy rescatamos para verlo en la realidad de forma crítica).

Puede que, del lado de los candidatos, desde fuera, se vean todos los procesos de selección igual; bajo la óptica de o eres apto o descartado. Para los profesionales de RRHH son algunos pasos más: publicación de la oferta, criba curricular, criba telefónica y citación, entrevista personal y contratación. Pero, ¿qué ocurre con los candidatos que no han pasado a la siguiente fase? La respuesta es evidente… Pero ¿por qué?

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Hay muchísimas razones por las que los candidatos no pasan a la siguiente fase. Las más frecuentes son: no cumplir con la experiencia requerida, no cumplir con las expectativas económicas del puesto, no poseer la formación, no tener el perfil competencial requerido, no alcanzar el nivel de idioma estipulado, etc. Ahora bien, si conocemos las razones, ¿por qué las empresas no las comunican? Y aquí viene el común denominador de la gran mayoría de las compañías que ocupan, al menos, el tejido empresarial de nuestro país. Las empresas no dan feedback por una cuestión de tiempo. Hay muchas cosas que se desarrollan en paralelo y en ocasiones, para no perder tiempo en cosas “secundarias” como pueda parecer el hecho de dar feedback, no se da.

A título personal, creo que este es un concepto que debería de cambiar ROTÚNDAMENTE. No nos engañemos (con todas las disculpas del mundo para aquellos profesionales de selección que me estén leyendo), hay una razón más allá por la que no se da feedback a los candidatos. Es la confusa y errónea idea de que hacerlo no aportará valor a nuestros procesos de selección. Es una cosa que, fallídamente, han instaurado muchas empresas a la hora de implantar la estrategia y la logística de los procesos de selección en nuestro país y es por eso que no se da (y digo de nuestro país porque, francamente, desconozco lo que hay fuera).

Tenemos que recordar que trabajamos con, por y para las personas. Y lo peor de todo es que no consideramos el hecho de que el día de mañana, dentro de esas candidaturas, incluso, podemos estar nosotros para optar a otra oportunidad. ¿Hemos parado a pensar la cantidad de ajustes que las los candidatos hacen para poder acudir a una entrevista de trabajo (cambiar horarios laborales, atender a menesteres personales, etc)? ¿hemos considerado la cantidad de tiempo que estos invierten a la hora de exigirles que hagan pruebas aptitudinales o psicotécnicas? ¿hemos considerado la de horas que han invertido en encontrar una empresa que se ajuste a su ideología/filosofía/cultura /expectativas? Y la respuesta, insisto, es no.

feedbackLas empresas avanzan, con ello las estrategias comerciales y marketinianas y vemos que, a la par, las estrategias de employer branding también lo hacen. Ensalzamos los beneficios que tiene el formar parte de la plantilla de una determinada compañía pero dejamos en el olvido lo importante y beneficioso que es para la marca empleadora que los candidatos terminen satisfechos en los procesos de selección, independientemente de si la decisión final es un “contratado” o “descartado”. Y es que solo el hecho de haber podido participar en un proceso de selección de compañías de este tipo, si se considera que ha sido de forma profesional, objetiva y adecuada, impactará en la percepción de nuestra compañía de forma directa.

Hay muchas formas de comunicar al candidato la razón por la que no continúa en el proceso de selección. Fráncamente yo lo hago y no me lleva prácticamente nada de tiempo. Imaginemos cuánto nos cuesta utilizar las siguientes vías o canales de comunicación: email, redes sociales, llamadas telefónicas o incluso de forma personal. El tiempo puede oscilar entre 1 y 5 minutos como máximo. Poniendo sobre la balanza nuestro esfuerzo frente al que hacen los candidatos, ¿no consideráis que es algo que merecen recibir? Desconozco vuestra opinión, pero yo creo que sí; todas las empresas deberían hacerlo. Cosa distinta es que el candidato lo acepte o no. Pero creo que es una obligación nuestra (como profesionales de RRHH y de selección) y es un derecho que todo candidato debe de tener.

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Cuando contacto a candidatos para explicarles que no continúan en el proceso, la sensación es agridulce: por un lado tenemos que explicar por qué no continuan en el proceso y, a decir verdad, no es plato de buen gusto. Pero prácticamente en el 99% de los casos, los candidatos lo reciben en sentido positivo. La gran mayoría de ellos lo agradecen porque así conocen sus áreas de mejora en las que trabajar para, en el futuro, dar con el perfil que buscan las empresas. Además, saber que esa puerta se ha cerrado, también lo valoran positivamente porque saben que desde ese momento, tienen que continuar buscando y barajando nuevas posibilidades o alternativas. E insisto, no es plato de buen gusto, pero es un derecho que tienen y que no debería de ser negado.

Imaginaros que hoy no encajan esas personas en nuestro perfil, pero mañana, rebuscamos en nuestra base de datos y ¡CARAMBA! sí encajan. ¿Les volverías a contactar? Seguramente que sí, pero eso a los candidatos podría generarles bastantes expectativas en negativo de la empresa (y con mucha razón). Otras veces, ocurre otra cosa más. Hay momentos que, por cuestiones estratégicas, ni los departamentos de RRHH sabemos quién será el candidato finalista. Más aun en consultorías, ETT´s, etcétera, donde nos comunican que el proceso se ha paralizado, necesitamos encontrar otras personas para contrastar perfiles y continuar con la búsqueda.  Qué menos que si el proceso de selección se va a dilatar en el tiempo, le transmitamos a los candidatos ese mimo que merecen por la espera. Por poner un ejemplo, si es posible que mañana, dentro de una semana o dentro de un mes vas a contactar a un candidato para decirte que va a ser contratado, qué menos que el candidato conozca esta situación de antemano y le llamemos periódicamente (con mayor o menor frecuencia) para transmitirle tranquilidad y agradecimiento por la espera. Al fin y al cabo, es un poco injusto que al día siguiente les llamemos y les obliguemos a “dejar todo” para que se vengan con nosotros.

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Puede que parezca insignificante pero creo que dar feedback puede ser muy beneficioso, tanto para las empresas como para los candidatos y profesionales del sector. Es un “cambio de chip” que necesita nuestro sector para aproximarnos, más aún, a los candidatos. Las tecnologías han evolucionado, con ello los medios de comunicación y creo que el elenco de vías por las que se puede dar feedback son bastante amplias. Incluso esto es algo que ya han introducido muchos portales de empleo a la hora de desempeñar ese papel de enlace entre empresa y candidato y, a título personal, creo que es algo que tenemos que aprovechar y que tenemos que realizar. Desde luego, si me diesen la oportunidad de diseñar e implantar una estrategia de reclutamiento y selección, es algo que llevaría a cabo sin lugar a dudas.

¿Y tú? ¿qué opinas del feedback? ¿crees que es algo necesario y vinculante? ¿si pudieses elaborar una estrategia de reclutamiento y selección lo valorarías? Cuéntanos tu opinión. Recuerda, nosotros también aprendemos de nuestros lectores 🙂 Un saludo, feliz semana y no dudes en recomendar si te ha gustado esta entrada.