BENDITO, O MALDITO, FEEDBACK

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Es muy probable que a primeros de año tengas la famosa evaluación del desempeño. En ella, además de saber si tienes alguna mejora contractual, recibirás información sobre cómo ha sido tu trabajo y lo que se espera de ti para el siguiente. Sería algo parecido a cuando en el colegio recibiste las notas de las asignaturas que habías cursado.

Y sobre esa mágica palabra, el feedback, hablaré en la entrada de hoy. Además, en mi caso tiendo a utilizarla mucho. Parece que suena bien y se puede aplicar a cualquier contexto. Sin embargo, es muy difícil dar un feedback de calidad (y ojo, puede ser bueno o malo) y también saber recibirlo correctamente (y pasa lo mismo respecto a saber utilizarlo correctamente).

¿QUÉ ES EL FEEDBACK?

Podrás leer muchas definiciones sobre esta palabra pero cuando hablamos de feedback hablamos de intercambio de información. En este caso, el contenido estará directamente relacionado con la percepción que tiene la empresa (a través de la realidad de tu responsable, compañeros, clientes…) sobre la manera que tienes de realizar el trabajo. ¿Y qué ofreces tú? Tanto el grado en el que estás de acuerdo, o no, con lo que te comentan al igual que poder ofrecer tu percepción de cosas que funcionen o fallen.

ANTES DE RECIBIR EL FEEDBACK: EVALÚA TU DESEMPEÑO

Es importante tomarse un tiempo para pensar en cómo ha podido ir el año. Hay que ser lo más objetivo posible y pensar en términos de éxito y áreas de mejora. Independientemente de como fuera, debes saber detectar aquellos momentos en los que brillaste y en los que fuiste superado por una situación. Es fundamental que tú sepas valorar tu año. Y si no sabes hacerlo tienes que averiguar el motivo. Puede ser el desconocimiento de tus objetivos o que no tengas buenas habilidades para la auto evaluación. Por ello, el primer feedback debes recibirlo de ti mismo, aunque no olvides que es una percepción, con lo cual puede ser muy distinta a la que tengan el resto de personas de ti.

¿ESTÁS PREPARADO PARA RECIBIR FEEDBACK?

Tal vez esta sea la clave para poder empezar a cambiar. Y tiene que ver con tu grado de aceptación ante la percepción de los demás. Lo más importante es que tengas tu mente abierta y que intentes ver desde los ojos de la otra persona. Si te sienta mal lo que te dicen, si no estás de acuerdo, si solo te salen peros, entonces no estás valorando correctamente el feedback y nada podrá cambiar.

Ante el feedback, simplemente hay que escuchar y valorar la información que ponga el emisor encima de la mesa. Imagina que le dices a un amig@ algo que no te gusta de su forma de ser. A continuación, él o ella empieza a poner malas caras, te habla en un tono poco agradable y notas lo muy molesto que se siente. ¿Volverías a decirle otra vez algo de este tipo a tu amig@? Probablemente no. Por ello, es muy importante no perder nunca la posibilidad de saber qué piensan realmente los demás de ti.

Aunque te moleste y no te agrade, lo que siempre debes reflejar es agradecimiento al otro sobre lo que te ha comentado. Piensa que para la persona que te lo ha dicho tampoco ha debido resultar una tarea cómoda.  Por otro lado, si has recibido un feedback muy general, pregunta por cosas específicas que hiciste para poder entender mejor a lo que la otra persona se refiere.

Solo hay un matiz en el que hay que levantar la mano, y es cuando el feedback no te lo dan de manera constructiva. En ese caso, y aunque sea difícil, tienes que hacerle ver a la persona que te lo dice que no está utilizando las formas correctas y que con ello nunca conseguirá que mejores.

EN PROCESO DE CAMBIO, O NO

Ya tienes la información y es el momento de poner de tu parte. Pero tal vez no quieras, porque no estés nada de acuerdo en lo que has escuchado. Una vez recibido el feedback tienes la pelota en tu tejado y ya está en tus manos decidir qué hacer con ella. Ahora bien, ten cuidado si decides no hacer nada, ya que defraudarás las expectativas de la otra persona. Muchas veces no se mejora nada porque no sabes en qué tienes que hacerlo. Sin embargo, si tienes esa información, se esperará de ti que pongas de tu parte para modificar aquellas cosas que no generaron un impacto positivo.

En el caso de que quieras cambiar, si no sabes por donde empezar, lo mejor es preguntar a la persona que te dio el feedback. La clave es detectar qué conductas son las que tienes que desarrollar, poner más atención o eliminar.

Espero que esta entrada te ayude a trabajar y gestionar mejor el feedback que recibas. Y no olvides que es un gran regalo para mejorar, siempre que te lo den de manera constructiva claro.

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LA IMPORTANCIA DEL FEEDBACK EN SELECCIÓN DE PERSONAL: UNA CRÍTICA A LA REALIDAD

En el tema que vamos a tratar hoy, hablaremos de una fase del proceso de selección que no es común que se cumpla por parte de las empresas a la hora de seleccionar personas: hablamos del feedback, retroalimentación o simplemente el resultado de la entrevista (un tema que hace algún tiempo hemos tratado en el blog pero que hoy rescatamos para verlo en la realidad de forma crítica).

Puede que, del lado de los candidatos, desde fuera, se vean todos los procesos de selección igual; bajo la óptica de o eres apto o descartado. Para los profesionales de RRHH son algunos pasos más: publicación de la oferta, criba curricular, criba telefónica y citación, entrevista personal y contratación. Pero, ¿qué ocurre con los candidatos que no han pasado a la siguiente fase? La respuesta es evidente… Pero ¿por qué?

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Hay muchísimas razones por las que los candidatos no pasan a la siguiente fase. Las más frecuentes son: no cumplir con la experiencia requerida, no cumplir con las expectativas económicas del puesto, no poseer la formación, no tener el perfil competencial requerido, no alcanzar el nivel de idioma estipulado, etc. Ahora bien, si conocemos las razones, ¿por qué las empresas no las comunican? Y aquí viene el común denominador de la gran mayoría de las compañías que ocupan, al menos, el tejido empresarial de nuestro país. Las empresas no dan feedback por una cuestión de tiempo. Hay muchas cosas que se desarrollan en paralelo y en ocasiones, para no perder tiempo en cosas “secundarias” como pueda parecer el hecho de dar feedback, no se da.

A título personal, creo que este es un concepto que debería de cambiar ROTÚNDAMENTE. No nos engañemos (con todas las disculpas del mundo para aquellos profesionales de selección que me estén leyendo), hay una razón más allá por la que no se da feedback a los candidatos. Es la confusa y errónea idea de que hacerlo no aportará valor a nuestros procesos de selección. Es una cosa que, fallídamente, han instaurado muchas empresas a la hora de implantar la estrategia y la logística de los procesos de selección en nuestro país y es por eso que no se da (y digo de nuestro país porque, francamente, desconozco lo que hay fuera).

Tenemos que recordar que trabajamos con, por y para las personas. Y lo peor de todo es que no consideramos el hecho de que el día de mañana, dentro de esas candidaturas, incluso, podemos estar nosotros para optar a otra oportunidad. ¿Hemos parado a pensar la cantidad de ajustes que las los candidatos hacen para poder acudir a una entrevista de trabajo (cambiar horarios laborales, atender a menesteres personales, etc)? ¿hemos considerado la cantidad de tiempo que estos invierten a la hora de exigirles que hagan pruebas aptitudinales o psicotécnicas? ¿hemos considerado la de horas que han invertido en encontrar una empresa que se ajuste a su ideología/filosofía/cultura /expectativas? Y la respuesta, insisto, es no.

feedbackLas empresas avanzan, con ello las estrategias comerciales y marketinianas y vemos que, a la par, las estrategias de employer branding también lo hacen. Ensalzamos los beneficios que tiene el formar parte de la plantilla de una determinada compañía pero dejamos en el olvido lo importante y beneficioso que es para la marca empleadora que los candidatos terminen satisfechos en los procesos de selección, independientemente de si la decisión final es un “contratado” o “descartado”. Y es que solo el hecho de haber podido participar en un proceso de selección de compañías de este tipo, si se considera que ha sido de forma profesional, objetiva y adecuada, impactará en la percepción de nuestra compañía de forma directa.

Hay muchas formas de comunicar al candidato la razón por la que no continúa en el proceso de selección. Fráncamente yo lo hago y no me lleva prácticamente nada de tiempo. Imaginemos cuánto nos cuesta utilizar las siguientes vías o canales de comunicación: email, redes sociales, llamadas telefónicas o incluso de forma personal. El tiempo puede oscilar entre 1 y 5 minutos como máximo. Poniendo sobre la balanza nuestro esfuerzo frente al que hacen los candidatos, ¿no consideráis que es algo que merecen recibir? Desconozco vuestra opinión, pero yo creo que sí; todas las empresas deberían hacerlo. Cosa distinta es que el candidato lo acepte o no. Pero creo que es una obligación nuestra (como profesionales de RRHH y de selección) y es un derecho que todo candidato debe de tener.

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Cuando contacto a candidatos para explicarles que no continúan en el proceso, la sensación es agridulce: por un lado tenemos que explicar por qué no continuan en el proceso y, a decir verdad, no es plato de buen gusto. Pero prácticamente en el 99% de los casos, los candidatos lo reciben en sentido positivo. La gran mayoría de ellos lo agradecen porque así conocen sus áreas de mejora en las que trabajar para, en el futuro, dar con el perfil que buscan las empresas. Además, saber que esa puerta se ha cerrado, también lo valoran positivamente porque saben que desde ese momento, tienen que continuar buscando y barajando nuevas posibilidades o alternativas. E insisto, no es plato de buen gusto, pero es un derecho que tienen y que no debería de ser negado.

Imaginaros que hoy no encajan esas personas en nuestro perfil, pero mañana, rebuscamos en nuestra base de datos y ¡CARAMBA! sí encajan. ¿Les volverías a contactar? Seguramente que sí, pero eso a los candidatos podría generarles bastantes expectativas en negativo de la empresa (y con mucha razón). Otras veces, ocurre otra cosa más. Hay momentos que, por cuestiones estratégicas, ni los departamentos de RRHH sabemos quién será el candidato finalista. Más aun en consultorías, ETT´s, etcétera, donde nos comunican que el proceso se ha paralizado, necesitamos encontrar otras personas para contrastar perfiles y continuar con la búsqueda.  Qué menos que si el proceso de selección se va a dilatar en el tiempo, le transmitamos a los candidatos ese mimo que merecen por la espera. Por poner un ejemplo, si es posible que mañana, dentro de una semana o dentro de un mes vas a contactar a un candidato para decirte que va a ser contratado, qué menos que el candidato conozca esta situación de antemano y le llamemos periódicamente (con mayor o menor frecuencia) para transmitirle tranquilidad y agradecimiento por la espera. Al fin y al cabo, es un poco injusto que al día siguiente les llamemos y les obliguemos a “dejar todo” para que se vengan con nosotros.

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Puede que parezca insignificante pero creo que dar feedback puede ser muy beneficioso, tanto para las empresas como para los candidatos y profesionales del sector. Es un “cambio de chip” que necesita nuestro sector para aproximarnos, más aún, a los candidatos. Las tecnologías han evolucionado, con ello los medios de comunicación y creo que el elenco de vías por las que se puede dar feedback son bastante amplias. Incluso esto es algo que ya han introducido muchos portales de empleo a la hora de desempeñar ese papel de enlace entre empresa y candidato y, a título personal, creo que es algo que tenemos que aprovechar y que tenemos que realizar. Desde luego, si me diesen la oportunidad de diseñar e implantar una estrategia de reclutamiento y selección, es algo que llevaría a cabo sin lugar a dudas.

¿Y tú? ¿qué opinas del feedback? ¿crees que es algo necesario y vinculante? ¿si pudieses elaborar una estrategia de reclutamiento y selección lo valorarías? Cuéntanos tu opinión. Recuerda, nosotros también aprendemos de nuestros lectores 🙂 Un saludo, feliz semana y no dudes en recomendar si te ha gustado esta entrada.