CUATRO CLAVES PARA QUE PUEDAS GESTIONAR LA PRESIÓN

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El problema no es encontrar trabajo. La verdadera dificultad es desarrollarse y sobrevivir al día a día en la compañía. Por ello, durante 2019 escribiremos pequeñas píldoras con las que podrás mejorar en las competencias que suelen ser más demandadas independientemente de tu puesto y sector.

Vivimos en tiempos difíciles. Nuestro mundo se mueve a una velocidad vertiginosa y eso se puede ver en los numerosos cambios que se están produciendo. Me gustaría ponerte como ejemplo todas las transformaciones políticas que se están dando en España. Quiero que pienses en los dos últimos años y analices todo lo que ha pasado. Una locura, ¿verdad?

La realidad que vivimos afecta de pleno en el ámbito laboral. Nos encontramos en un momento en el que la exigencia es máxima. Las compañías no cuentan con los suficientes recursos y se emplea una economía de ahorro. Eso significa menos trabajadores que tendrán que lidiar y gestionar con más dificultades que en otras épocas. Además, la estabilidad ha desaparecido completamente, haciendo que las empresas nazcan, crezcan y desaparezcan de una manera mucho más rápida que nunca. Los medios son menores a la par que el tiempo se reduce.

La presión es un elemento habitual con el que tenemos que lidiar casi a diario. La gran cantidad de variables adversas se han multiplicado en esta época. Desde la marcha de un compañero del equipo, la entrada de un competidor, o el hecho de tener un responsable demasiado autoritario. Algo que es fundamental para entender bien esta competencia es el tiempo. Se dice que se trabaja bajo presión cuando hay un deadline o un objetivo esencial para alcanzar. De no hacerlo habremos fracasado y tendremos que afrontar las consecuencias, que pueden ir desde perder un cliente hasta ser despedido.

No existe una receta perfecta para gestionar la presión. Siento serte sincero, pero a cada uno nos afecta de una forma totalmente distinta. A continuación, te doy cuatro claves, que independientemente de tu situación, te ayudarán a enfrentarte a ella de una manera más efectiva.

ANALIZA LOS EFECTOS QUE TIENE EN TI LA PRESIÓN

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Tienes que empezar por el principio. Debes entender los efectos secundarios que tiene en ti la presión. Ojo, no tienen por qué ser solo negativos.  Por ejemplo, en mi caso, cuando se acercaba la fecha de un examen mi capacidad de memoria y esfuerzo aumentaban exponencialmente. Sin embargo, otros compañeros necesitaban prepararlo todo con mucha antelación ya que en los últimos momentos no podían concentrarse.

Es importante que hagas el análisis teniendo en cuenta tres parámetros:

  • Pensamientos: Cosas que se te pasen por la cabeza. Identifica si te pueden ayudar o no a lograr tu objetivo.
  • Sentimientos y cómo te afectan a nivel corporal: Es fundamental que explores cómo te hace sentir la presión y en qué zonas de tu cuerpo puedes notarla. Tal vez tengas un nudo en la garganta acompañado de una sensación de tristeza o notes presión en la tripa mientras te sientes agobiado.
  • Acciones: La suma de los dos elementos anteriores te dará las claves de cómo te comportarás. Puede que estés más susceptible, pierdas los nervios con más facilidad o seas más proactivo. Aquí lo importante es que descubras qué conductas realizas cuando estás trabajando bajo presión. Puede que duermas menos, que trabajes más horas de la cuenta, que te bloquees o que seas más rápido a la hora de trabajar.

ANALIZA CÓMO SE GESTIONA LA PRESIÓN EN TU ENTORNO LABORAL

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La presión es un fenómeno que se vive en conjunto. Incluso aunque trabajes solo tendrás que lidiar con el cliente para el que trabajes. Es importante que sepas cómo se comporta tu entorno en estas situaciones y cómo te pueden ayudar, o dificultar, a conseguir la meta.

Tendrás que identificar a las personas que pueden facilitar tu gestión de la presión. Serán aquellos que te ayuden a tolerar mejor estos momentos y saquen lo mejor de ti. Más importante aun es poder ayudar, o incluso alejarte, de aquellas personas que dificulten que logres el objetivo. Aquí dependerá tu rol en la empresa, pero tienes que saber que cuando tienes el tiempo en contra cada segundo cuenta.

Debes ser crítico contigo mismo e identificar qué proporcionas a tu equipo cuando se vive una pequeña, o gran, crisis. Tendrás que hacer lo posible por no bloquear aun más la situación y conseguir que tus conductas permitan llegar a la consecución de objetivos.

CONSTRUYE MOMENTOS DE DESCONEXIÓN

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Si vives mucho tiempo bajo presión tu salud se verá afectada. Los efectos secundarios pueden ser muy peligrosos, incluso aunque en un primer momento sacaran lo mejor de ti. También puede ocurrir un extremo y es que te mantengas en una situación de presión extrema a la que te acostumbres. Entonces entrarás en un estado en el que nada te afectará, a la vez que hará que tu rendimiento no sea el más alto.

El día tiene 24 horas. Pasarás muchas trabajando pero debes aprovechar aquellas en las que no lo estés haciendo. Estoy seguro que habrá algo que te ayude a relajarte y olvidarte de todo. Y no, no pienses en tus vacaciones. Debes encontrar las pequeñas cosas que tienes al alcance en tu día a día. Las que te hacen por unos momentos  olvidarte de todo. En mi caso es pasear, comer o ver un atardecer. Si no las tienes, te animo a que las busques. En temporadas de mucha presión deberás también aprender a relajarte cuando no puedes hacer nada por resolver el problema. No hay excusa para sacar, al menos, una hora al día para ti. Toda crisis se supera con un conjunto de buenos momentos.

ENTRENA TU GESTIÓN DE LA PRESIÓN

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La presión siempre está ahí, sigilosa y escondida en algún lugar esperando a volver a aparecer en cualquier momento. Por ello, nunca te relajes del todo y olvides cómo te sentiste y lo gestionaste. Reflexiona sobre lo que hiciste bien y lo que tienes que mejorar. Aprovecha los momentos de calma para dotar a tu entorno de trabajo, y también a tus propias habilidades, de más herramientas para poder superar otra mala racha. Todo puede ir peor, pero tu preparación será clave para afrontar con éxito tu futuro.

Si eres capaz de gestionar bien la presión tendrás más probabilidades de desarrollarte mejor en tu carrera laboral. Es una competencia que muy pocas personas tienen en niveles óptimos para desenvolverse bien ante este tipo de situaciones. Actuarás de guía y faro en esos momentos para el resto. El mundo que viene será aun más duro, así que abre los ojos y empieza a prepararte para lo que está por llegar.

Espero que te gustara la entrada. Si tienes algún consejo o técnica para gestionar mejor la presión me gustaría que pudieras compartirla en los comentarios.

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EL MODELO DE LAS 5 P´s: TÉCNICA INFALIBLE PARA EL ÉXITO

El tema que voy a tratar hoy, es algo que es tan sumamente claro y obvio que, al final, la gente olvida por completo llevarlo a la práctica. Hoy hablaremos del modelo de las “5P´s”, un modelo muy sencillo, que conduce al éxito (solo para aquellos logren cumplirlo).

“En educación, algo más importante que ganar tiempo es, precisamente, perderlo” dijo Jean-Jacques Rousseau. Y razón no le faltaba. En tiempos de globalización, donde la digitalización y la tecnología toman ventaja a pasos agigantados… En tiempos de competencia extrema, de cambios político-económicos, donde los sistemas productivos son cada vez más simplificados y dejan al capital humano expuestos a una situación más “vulnerable”, es ahora justo el momento más importante de llevar a la práctica la premisa de Rosseau.

El modelo de las “5P´s” aluden a 5 acciones vitales para la subsistencia (o no) profesional:  “Proper preparation prevents poor performance”. En español, su traducción literal sería algo así como “una preparación apropiada previene los resultados pobres”Es sencillo e intuitivo, pero ¿lo llevas a la práctica?

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Se dice que la procedencia de dicho modelo es británica. Es un modelo que se conformaba por “7P´s” y se utilizaba para estrategias militares y bélicas. Su significado, “Proper Planning and Preparation Prevent Piss Poor Performance”, que en español significaría lo mismo pero incluyendo la planificación y otra acción que es algo más agresiva y apropiada para entornos militares.

Volviendo al “Business World”, nuestro objetivo, esto viene a recordar y poner de relieve la importancia de mantenerse actualizado y de tener una cierta orientación al largo plazo para prevenir y evitar cualquier tipo de situación adversa a nivel profesional. Y va enserio; si quieres alcanzar el éxito en el día de mañana, es importante llevar esta regla “a raja tabla”. Y que no suene difícil, porque es tan sencillo como tratar de hacer algo distinto cada día para sacar en el futuro el mejor provecho de tí; mantente vivo y atractivo profesionalmente.

Lo creamos o no, debemos de ser pulcros. Hoy en día no vale solo con sacar un titulo universitario y “a vivir la vida”. Es importante proyectarse a uno mismo en el futuro, evaluar los desafíos que se aproximan y, en base a ello, planificar tu plan de acción. Así, cueste más o menos, evitaremos caer en “la trampa del siglo XXI”: los avances ocurren cada vez a mayor velocidad y lo que hoy es relevante, mañana está próximo en caer en desuso y, por consiguiente, tus conocimientos. ¿Qué necesitamos para prever nuestro “poor performance” o bajo rendimiento? 1) Tratar de elegir bien a qué queremos dedicarnos y dónde queremos hacerlo (o al menos entender bien cuales son aquellas cosas que nos hacen sentir más cómodos a la hora de trabajar) y 2) entender bien qué es lo que viene después. Obviamente, trabajar en algo que te apasiona te hará entender proactivamente qué es lo que viene y qué es lo que tienes que hacer para estar preparado para lo que venga.

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Todo lo anterior, llevado a la práctica adecuadamente, conduce a unos resultados que posicionarán a los agentes implicados a los dos lados de la balanza: competitivos vs no competitivos. Y hablo a nivel de personas porque acostumbro a trabajar con ellas, aunque esto también sucede incluso a nivel empresarial o macroeconómico. Solo basta coger un periódico o poner las noticias y pararse a pensar un poco.

Por poner un ejemplo, ¿cuál creéis que será el resultado del Brexit? Francamente, y centrándome en mi más puro punto de vista personal, considero que ello posicionará a unos tantos en un lado y a otros muchos en otro. ¿Quién ganara? los que fueron precavidos y trabajaron pensando en los retos que traería el largo plazo ¿Quién perderá? Los corto-placistas. Y ahora viene la pregunta clave, ¿qué tengo que hacer para prepararme adecuadamente y prever un rendimiento bajo a futuro? Algunos consejos son:

1. Planificación y anticipación:

  • Acude a webinars o eventos que involucren a tu sector o industria de actividad.
  • Lee y sigue blogs relevantes, donde se discutan temas de actualidad
  • Sigue a personas influyentes de tu sector, seguro que tienen regalos que compartir (información de utilidad en este caso).

2. Preparación:

  • Los anteriormente mencionados, son también una gran fuente de conocimiento y recursos.
  • Prepárate bien en idiomas que será una de las competencias más demandadas en el futuro inmediato.
  • Estudia cursos o titulaciones a distancia; hay algunas instituciones realmente buenas y con unos precios bastante asequibles.
  • Fórmate en competencias digitales.
  • Aprende a escuchar y percibir; probablemente debas mantener vivas o desarrollar algunas competencias (análisis, gestión del cambio, gestión de equipos, etc).

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Una última cosa por concluir. Este artículo queda en cierto modo lejos de aquellas entradas que escribo hablando de cosas más interesantes o genéricas. Pero créeme, si has llegado hasta aquí, tienes más de medio camino hecho. Continua así, porque lo estás haciendo muy bien. Ah, y no procrastines 🙂 si encuentras esta “P” en tus prioridades, dale una patada y mándala lejos. Porque eso hace que dejes todo para última hora y, por lo tanto, no tendrás tiempo suficiente como para reaccionar.

Muchas gracias por leerlo. Espero que te haya sido de interés. No dudes en compartir si te ha gustado 🙂

STOP GESTORES DE LA “FELICIDAD”

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Si estás hoy aquí conmigo es porque he llamado tu atención.  Quiero que en esta entrada hagas un esfuerzo por leerlo sin juzgar lo que voy a compartir contigo. Mi objetivo es que pienses y que vayas más allá de lo que normalmente se transmite en muchas redes sociales y libros.

Por si no lo sabías, hace unos años me formé en el mundo del Coaching a través de un máster. Te sorprendería cómo fue la entrevista que realicé para poder acceder a estudiarlo. Puede que pienses que le dije a la persona encargada en elegirme que me apasionaba esa materia y quería subirme a la ola que por aquella época había. Pero no, lo que le dije es que había estudiado la carrera de Psicología y que quería entender que era eso del Coaching. Compartí con ella que tenía una visión muy escéptica y era importante para mi saber qué significaba ejercer esa profesión y si efectivamente suponía un intrusismo frente a la figura del psicólogo.

Gracias a la combinación de mi carrera con el máster pude desarrollar una visión mucho más crítica de las cosas. Ahora vivimos en un mundo que nos engaña y devora con la premisa de que la felicidad está al alcance de todos y que podemos ser lo que nos propongamos. Se vende mucha motivación barata y que lleva más a la depresión que a la acción (si quieres profundizar más en esto te invito a que pulses aquí).

Volviendo al tema del título, me gustaría explorar la felicidad con el ámbito laboral y también la importancia de la figura del responsable directo. Yo lo veo en mi día a día con el equipo que gestiono, aunque también soy consciente de mis limitaciones y las del propio entorno laboral en el que trabajo

LA FELICIDAD ES IMPORTANTE PERO MÁS AUN LA PRODUCTIVIDAD

Tengo que comenzar por una obviedad que siempre se olvida. Las empresas viven de sus beneficios y estos son generados por sus empleados. Sin números positivos la compañía se sume en un agujero negro que puede llevar a su desaparición. Los resultados extremadamente buenos hacen que todo vaya sobre ruedas reduciéndose la presión y pudiéndose mejorar las recompensas a los empleados. El problema es cuando todo falla, ahí se comprueba cómo se gestionan las crisis.

Por ello, cuando la gente quiere trabajar en Google o Facebook lo hace pensando que va a tener mucho dinero, podrá desarrollarse y será feliz. En cierto modo no es difícil tener buenas políticas hacia el empleado cuando todo va bien. E incluso hay modelos de negocio en los que no hace tanta falta ser productivo para poder vivir de las rentas durante unos años. Imagina que escribes tres libros de éxito, los promocionas bien, y tras el paso de los años se siguen vendiendo solo por el boca a boca y su buena crítica. Puede que finalices tu actividad de escritor, no seas tan productivo y sigas ganando mucho dinero al vivir de las rentas.

Volvamos a la realidad, lo que hará que crezcas y te desarrolles en casi cualquier compañía es que seas productivo, o lo que para mi significa, que la calidad y resultados de tu trabajo reporten algo positivo a la compañía. Para eso te pagan, no por estar feliz y encontrarte bien, sino porque la inversión que ponen en tu sueldo tenga un retorno aun más alto. Es importante que tu responsable directo te haga sentir bien, pero mucho más que te haga ser productivo.

EL RECONOCIMIENTO ES EL GRAN OLVIDADO

A veces se habla de felicidad y que esta se relaciona directamente con la productividad. Y sí, si te encuentras bien vas a poder dar mucho más que si estás en un mal momento. Pero ten cuidado con esta afirmación, porque he conocido a todo tipo de personas. Algunas que cuando están bien se relajan y pierden el foco en su tarea y otras que solo sacan lo mejor de ellas con una presión constante. Con esto quiero compartir un importante aprendizaje contigo: cada persona se motiva y saca lo mejor de sí misma con cosas diferentes.

Lo mismo ocurre con la palabra felicidad. Para cada uno tiene unos matices distintos. Para mi puede ser estar en un entorno del que pueda aprender y para otro sería salir todos los días a las 14:00 de la tarde. Por eso, es difícil construir un entorno en que todo el mundo se encuentre feliz y en el que nunca se sufra o se vivan malos momentos. En el ámbito laboral tiene que haber de todo, días buenos y malos ya que sin ellos no se conseguirá evolucionar. Lo mismo pasa con las personas, nunca llueve a gusto de todos y la felicidad de alguien puede suponer la tristeza de otro.

Que los responsables generen buen rollo y alegría está fenomenal. Sin embargo, los besos y abrazos no consiguen que una persona llegue a final de mes ni se pague una hipoteca. No hay que ser hipócritas y dejar de olvidar el contexto al que tiene que hacer frente cualquier trabajador fuera del trabajo.

Es importante que el reconocimiento se ajuste a la calidad del trabajo y que pueda cubrir las necesidades de los empleados. En la mayoría de los casos serás feliz no por lo que te ocurra en la oficina sino por todo lo que rodee tu vida. Aunque tengas el jefe más motivador, si solo tienes calderilla en tu cuenta corriente vivirás siempre en una gran contradicción al no poder alcanzar tus metas y objetivos vitales

STOP GESTORES DE LA “FELICIDAD”. WELCOME GESTORES DE LA APERTURA

No quería ponerte hasta este momento el título correcto de la entrada. Creo, y lo veo en mi día a día, que la clave es tener responsables que se ajusten a la realidad de cada uno de los miembros de su equipo y lo vinculen con la misión de la compañía y las condiciones que ofrece. Es muy difícil entender y ponerse en el lugar del otro. Pues el gran problema de muchos gurús de la motivación es que te venden un método que se aplica a todos por igual.

La apertura es la característica a través de la cual entenderás bien puntos de vista distintos y con la que podrás ser más objetivo con la realidad de  cada persona. Lamentablemente hay cosas que no se pueden cambiar. Hay gente que nunca será  feliz en el puesto de trabajo pese a todo lo que se haga por ella. También se toman decisiones con el objetivo de que el empleado se sienta satisfecho con su desempeño, pero consiguen todo lo contrario. Por ejemplo, imagina que eres el mejor comercial y te encanta tu empleo. Debido a tus buenos números te promocionan para que gestiones a un grupo de comerciales, lo que te hará dejar de vender. Eso a ti no te hace feliz. Tras unos meses, y pese al aumento de tus condiciones salariales, te sientes deprimido al dejar de hacer esa actividad.

El gestor de la apertura tratará de entender, sin juzgar, qué le hace a cada miembro del equipo ser más feliz y productivo. Con esa información, tendrá que entender si cuenta con los medios suficientes para poder gestionar un entorno que combine ambas variables. Pero muchas veces eso no es suficiente. Puede que tengas al mejor responsable del mundo. Una persona que saque lo mejor de ti. Sin embargo, si recibes varias ofertas que te aumentan tu retribución salarial fija entre un 25-50%, entonces será muy probable que prefieras moverte. El principal motivo por el que trabajas es por el salario, que es lo que te permite vivir.

Por norma general las compañía son muy reactivas con sus empleados. Se piensa que si alguien no se queja entonces no hay que mejorarle sus condiciones ni su plan de carrera. Eso es lo que lleva a que surjan muchas contra-ofertas. En ellas no se valora al trabajador sino que se intenta evitar el riesgo de perderlo. El gestor de la apertura tendrá como objetivo entender cómo se encuentra el equipo y poder calibrar si puede que alguno de los miembros pueda plantearse la marcha de la empresa.

Todo lo que he mencionado no es nada fácil. Ponerse en la piel del otro y entender bien su realidad implica dejar de lado prejuicios, ideas preconcebidas y la forma en la que nosotros haríamos las cosas. A esto debes sumarle entender bien la organización, su cultura y los valores que tiene. Pues hay límites e ideas que no pueden superarse y que la clave se basa en aceptarlas y gestionarlas de la mejor manera posible.

TÚ DEBES CONVERTIRTE EN TU PROPIO GESTOR DE LA FELICIDAD

Cuando todo va mal tendemos a poner en el foco a los demás, la mala suerte y la difícil situación en la que vivimos. Quiero que cambies eso. A partir de ahora debes hacerte más responsable de cómo te sientes. Vivimos en un mundo muy complejo y una de las lecciones que he aprendido tras muchas lágrimas es que debes aprender a ser feliz por ti mismo. Eso significa valorarte, entender qué te motiva y aprender a gestionar los malos momentos. Si algo no te gusta lucha por cambiarlo, pero antes de esforzarte debes aceptar si es una meta posible y si tienes los recursos suficientes para lograrlo. Si quieres ganar mucho más dinero y en tu organización los sueldos son una miseria, entonces o cambias de trabajo, o lo compatibilizas con otra actividad o cambias tu enfoque de vida y aceptas tus condiciones actuales. No vale de nada quejarse sin actuar o aceptar esa situación.

Y por favor, siempre que leas algo de motivación ten un punto de crítica hacia lo que estás analizando. Incluso todo lo que te acabo de decir no deja de ser solo mi punto de vista. Cada persona es un universo muy distinto al otro. Deja de comprar el humo de los demás y empieza a fabricar e invertir tiempo en lo que realmente te hace feliz. 

LA CARA OCULTA DE LAS ENTREVISTAS DE TRABAJO

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2019 será un año muy importante en mi vida. Voy a publicar mi primer libro de orientación laboral y quiero compartir contigo un pequeño adelanto con esta entrada. Lo que leerás  a continuación no representa ni el 1% de todo lo que encontrarás. Espero que te guste.

Hay muchos tipos de entrevistas. Algunas más profesionales y otras que rozan lo surrealista. En mi caso, si tuvieras una conmigo, haría que te sintieras cómodo y también que entendieras lo mejor posible las características del puesto de trabajo. Tanto con aquellos aspectos positivos como los negativos. De alguna manera, intento transmitir al candidato lo que va a encontrarse para ver si puede haber encaje por ambas partes.

Me resulta curioso cuando escucho cómo en otras empresas se realizan las entrevistas. Desde una presión casi asfixiante al candidato, hasta la sensación de que te están vendiendo que vas a formar parte del mejor proyecto de la historia. Obviamente hay gato encerrado en estos casos. Lo que quiero desarrollar en ti es la capacidad de ver más allá y mejorar tus capacidades analíticas.

Vamos a empezar por lo más básico. Tu forma de ver el mundo y la mía son totalmente distintas. Tal vez te encanten como a mí las hamburguesas. Sin embargo, será muy probable que en ciertos aspectos como la política, aficiones y valores tengamos puntos de vista opuestos. Extrapolándolo al ámbito laboral, la forma en la que una compañía describe un puesto no tiene por qué ser similar a lo que significa para ti. Por ejemplo, pueden indicarte que las funciones son un verdadero reto, pero tras incorporarte, te parece el trabajo más sencillo del mundo. O al revés, pueden transmitirte que un aspecto del puesto es muy negativo y sin embargo para ti es de las mejores características. En toda entrevista que realices hay un alto componente de subjetividad. La clave es que puedas obtener el mayor grado de información posible para así quedarte con una visión objetiva de lo que te espera.

Lo más importante es detectar ciertas anomalías que se suelen producir cuando quieren ocultarte algo. En todos los sitios cuecen habas, pero hay puestos de trabajo con un alto volumen de rotación debido a distintos factores. Y todo lo que te pregunten, por absurdo que te parezca, tiene un sentido. A continuación, comparto algunas situaciones en las que debes estar alerta:

  • Entrevistas en las que te están presionando constantemente: me refiero a que te intenten hacer sentir incómodo a través de preguntas difíciles y con un trato bastante frío e incluso agresivo. Ten mucho cuidado con estos casos ya que lo que están tratando de medir es tu tolerancia a la frustración y situaciones difíciles. Que te hagan sentir así durante el proceso es un reflejo de lo que vas a encontrarte en tu día a día. Piénsalo, si el puesto no fuera tan exigente entonces no se molestarían en averiguar hasta qué punto puedes aguantarlo. Es muy probable que tu día a día sea un entorno muy tóxico parecido a lo que te encontraste en la entrevista.

 

  • Entrevistas en las que te venden que todo es maravilloso: este caso es muy fácil de detectar y es cuando una y otra vez te repiten las características maravillosas que tiene el proyecto. Por ejemplo, en mi compañía actual tengo la suerte de poder vivir en un entorno con buen ambiente de trabajo. Claro que es algo que comento en las entrevistas, pero no se lo repito diez veces al candidato y también le matizo que obviamente hay conflictos como en cualquier lugar. Un exceso de información positiva se hace con el objetivo de ocultar algo que no lo es tanto. Y si no te señalan nada malo es porque lo que se esconde puede dar absoluto pavor.

 

  • Entrevistas en las que no hay claridad en la información: si tienes la sensación de que no están compartiendo muchos detalles del puesto contigo puede ser por dos razones. La primera porque sea un puesto que no esté del todo delimitado. Y la segunda, porque haya algo que ocultar y no sea bueno que la persona lo conozca. A menos que necesites coger el trabajo sí o sí, nunca aceptes formar parte de algo que no sabes ni lo que es. Por ello es tan importante que preguntes lo que desconoces hasta tener una visión clara de lo que sería tu día a día.

 

  • Entrevistas en las que te insisten algo varias veces: puede que el técnico de selección te pregunte más de una vez por una característica. Si lo hace, te estará dando la clave de un aspecto crítico en tu día a día. No pienses que se trata de una exageración y que la realidad del puesto de trabajo será más cómoda. A mayor grado de insistencia e intensidad más problemático será ese elemento. Por último, piensa que al igual que tú proyectas una imagen positiva como candidato, lo mismo hace la compañía. Ésta maquillará la realidad para transformar un gran león en un pequeño gatito.

 

A partir de ahora, es clave que sepas detectar esta información que sin duda será relevante para tu desarrollo profesional. Pregunta lo que necesites y si hay algo que te huele raro no esperes a entrar para comer una manzana prohibida. Aunque acabases trabajando en Google o Facebook seguramente algo no te gustaría. La perfección no existe, y si la encontrases llegaría un momento en el que te aburrirías. La vida sin dificultades carecería totalmente de sentido.

¿Has tenido alguna situación similar? No dudes en compartirlo en los comentarios.

DESARROLLA TU INTELIGENCIA EMOCIONAL COMO CANDIDATO

¿cuándo viste la verdad_ cuando me puse en los zapatos del otro

Vivimos una realidad compleja en la que cada vez se tiende más hacia el egoísmo y la individualidad. La lucha diaria que tenemos que afrontar para alcanzar nuestras metas hace que nos sintamos exhaustos y deprimidos. Puede que incluso pensemos que nadie nos entiende. Me gustaría preguntarte algo, ¿cuántas personas te han escuchado de verdad durante el día de hoy? No pienses en las que te oyeron o en aquellas que lo hicieron por obligación o con el fin de obtener algo a cambio. Solo ten en mente aquellas con las que realmente te sentiste a gusto y con las que tuviste la sensación de que verdaderamente estaban interesadas en lo que les transmitías. No son muchas, ¿verdad?

Cuando buscamos trabajo ponemos muchas veces la responsabilidad en el técnico de selección y en las personas que nos entrevistan. Tienen que hacernos sentir cómodos, darnos detalles del puesto y responder a las preguntas que les planteemos. Sin embargo,  en pocas ocasiones nos ponemos en su lugar y entendemos el rol que juegan. Pedimos que nos entiendan pero no nos llegamos a poner en su situación.

El objetivo que tiene esta entrada es darte algunos consejos para que puedas desarrollar tu inteligencia emocional como candidato. Una definición adaptada a este contexto podría ser algo así:

La inteligencia emocional de un candidato es su capacidad para identificar, entender y gestionar tanto sus emociones como las de aquellas personas que le están entrevistando. Tiene el objetivo de poder generar un impacto positivo en los entrevistadores, haciendo que así pueda tener más probabilidades de ser seleccionado.

Sin embargo, la parte emocional se olvida muchos veces en las entrevistas porque se percibe a los entrevistadores como personas frías y sin sentimientos. La selección de personal es un claro ejemplo de un proceso de toma de decisiones. Imagina que tienes que comprar un coche. Puede que compares los caballos, las marcas y el coste de cada uno. ¿Sabes que será lo que determine por el que te decantarás? El que te haga sentir mejor. A veces podrás explicarlo y otras no, pero esa parte más irracional y emocional muchas veces nos da la clave de por qué actuamos como lo hacemos.

LA EMPRESA ES EL ANFITRIÓN PERO TÚ ERES SU INVITADO

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Como tendemos a ver desde nuestro propia realidad nos olvidamos muchas veces de la otra parte. Queremos ser bien tratados y tener unos entrevistadores competentes. Y ojalá todas las entrevistas tuvieran esta calidad.  Lo que olvidamos en ocasiones es que nos han invitado. Sí, así es, una compañía abre sus puertas e invierte dinero en ti desde el primer momento en el que te conoce. ¿A qué me refiero? A que la empresa está pagando dinero a sus trabajadores para que te conozcan. Toda entrevista tiene un coste temporal y por tanto económico.

Imagina que haces una fiesta en tu casa. Estoy seguro de que querrás que tus invitados hayan comprobado bien la dirección, vistan de forma adecuada y se comporten de manera correcta. Lo mismo pasa cuando ejerces el rol de candidato. Se espera de ti que muestres tus ganas por entrar en la compañía habiendo echado un vistazo a la página web, siendo puntual y mostrando educación y respeto durante la entrevista. Recuerda que esto es una relación de dos, y ambas partes tienen que hacer que la otra se sienta bien. Y aunque esto no ocurra por el lado de la empresa y técnicos de selección, debes dar tu mejor imagen aunque luego declines el puesto. Demuestra que la inversión que han hecho por ti merece la pena.

DESPIERTA EMOCIONES POSITIVAS EN TUS ENTREVISTADORES

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Soy un fanático de las hamburguesas. Las disfruto y me encanta descubrir nuevos restaurantes en el que poder probarlas. Y lo que más me gusta es lo que me hacen sentir. Ya no solo es que sacien mi apetito sino que estoy feliz cuando las saboreo. Estoy seguro de que eliges hacer ciertas actividades porque te hacen sentir bien. Al igual que te alejas de aquellas personas y experiencias que te reportan cosas negativas.

Como candidato eliges qué tipo de emociones puedes poner sobre la mesa. Es difícil gestionar las de tus entrevistadores porque no los conoces. Pero sí es cierto que puedes influir en que sientan cosas positivas o negativas. Veamos ejemplos incorrectos que les llevarán a formarse una mala imagen de ti:

  • Criticar excesivamente un trabajo: Generarás tensión en el ambiente y podrás dar la sensación de ser una persona negativa y problemática.
  • Mostrar tu desesperación al no poder encontrar trabajo: Puede que despiertes una reacción de tristeza en el entrevistador si empatiza demasiado contigo. Sin embargo, eso no te llevará a ser seleccionado.

Piensa en tu rol como candidato y en cómo influyes en las emociones de los entrevistadores. Aquí tienes algunas claves que te diferenciarán de muchas personas que he conocido:

  • Muestra tu ilusión y ganas: Tan fácil como eso. Si realmente te gusta el proyecto debes decirlo. Además, si consigues demostrar que verdaderamente te interesa el trabajo tendrás más probabilidades de ser seleccionado. ¿O es que no te sientes bien cuando haces un regalo a una persona que lo recibe con una gran sonrisa?
  • Saca el aspecto positivo de tus malas experiencias: Ojo, no te digo que vivas en el país de la piruleta diciendo lo bueno y reconfortante que fue estar con una escayola tres meses tras aquel accidente de coche. Es más conveniente que expreses que viste el vaso medio lleno ante los problemas que relataste. Porque en el día a día de muchas compañías hay una gran infinidad de problemas y preocupaciones. Por eso se valoran tanto las personas que aportan ganas e ilusión, siempre que no pierdan el foco de la realidad. Y aquí tienes algunos ejemplos:
    • Tuvimos un proyecto en el que echamos muchísimas horas. Además, coincidió con la salida de un compañero dejando el equipo en un momento crítico. Eso nos hizo sacar lo mejor de nosotros mismos y ayudarnos para poder llevar todo adelante.
    • En esta experiencia laboral finalmente no contaron conmigo cuando se acabo la sustitución que cubría. Aunque me hubiera gustado continuar con ellos, es cierto que me llevé muchos contactos y aprendizajes que me ayudaron en mi futuro laboral.

LAS PERSONAS QUE TE CONOCEN TIENEN EL OBJETIVO DE CONTRATARTE

Si estás siendo entrevistado es porque hay una vacante que cubrir en la empresa. Eso significa que se necesita encontrar a alguien lo antes posible para poder empezar a trabajar en una tarea que no se está realizando. En cambio, en muchas ocasiones pensamos lo contrario. Creemos que los entrevistadores van a ir a pillarnos y a conseguir desestabilizarnos durante el proceso.

Podemos verlo como eso, y estar siempre a la defensiva. Sin embargo, podemos cambiar esas emociones negativas que nos despiertan por otras que no lo sean. Imagina que lo único que quieren es estar seguros de que vas a hacer bien el trabajo. Obviamente, para poder tomar esa decisión la tienen que apoyar en ciertas evidencias a través de preguntas y pruebas. Ante ellas puedes reaccionar de manera negativa o verlas como una posibilidad para demostrarles que eres la persona correcta.

Intenta en cualquier proceso de selección despertar emociones positivas en tus entrevistadores. Nos gusta rodearnos de aquellas personas que nos hacen sentir bien. Y piensa que pasarás más tiempo con tus compañeros de trabajo que con tus familiares, amigos y mascotas.  En este mundo tan complejo y exigente se valora cada vez más trabajar con personas que hacen más fácil nuestro día a día.

APRENDIENDO A GESTIONAR LOS ERRORES

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El mundial ha llegado. Nos espera un mes lleno de partidos, emociones, alegrías y tristezas. El pasado viernes debutamos en un gran partido contra Portugal al que no le faltó ningún ingrediente. Y entre toda esa combinación de elementos hubo un error de bulto y del que todo el mundo ha opinado durante estos días. Si tú fueras De Gea, ¿cómo gestionarías con éxito esta situación?

LA PRESIÓN DE LA SOCIEDAD DEL FALLO

Imagina que entras en una clase y ves a un profesor completar en la pizarra la tabla del 1. Esto es lo que ha ido escribiendo:

1×1:1

1×2:2

1×3:3

1×4:4

1×5:6

¿En qué te has fijado?, ¿En los 4 aciertos o en el fallo de la última multiplicación? Estoy seguro que focalizaste tu atención en aquello que no era correcto. Pero esto es algo cultural. Al menos en España, damos mucha más importancia al error que al acierto. No solo en el feedback que se da, sino también en toda la parte emocional que lo rodea. Si haces algo bien la sensación te puede durar mucho menos que si recuerdas aquel error que te costó que tu jefe te pusiera la cara colorada por unos momentos. Es triste lo que te voy a decir, pero solo un error puede hacer que se olvide todo lo bueno que se ha aportado, aunque esto último tenga muchísimo más peso.

NO HAY ERROR SIN APRENDIZAJE NI APRENDIZAJE SIN ERROR

¿Recuerdas la primera vez que intentaste hacer una tarea que desconocías? Probablemente tuvieras alguna equivocación que te sirviera para mejorar un determinado aspecto en el futuro. El proceso de aprendizaje implica aprender a dar una serie de pasos que antes no hacíamos. Y ni la persona más lista y adaptable del planeta aprendería cualquier tarea dando unos resultados excelentes desde el primer minuto.

Algo que quiero compartir contigo, y que lleva a que la gente cometa errores sin mejorar, es la teoría de la incompetencia inconsciente. Cuando estamos en el proceso de aprendizaje podemos atravesar las siguientes fase:

  1. La Incompetencia Inconsciente: La más peligrosa y que muchos cometemos. Aquí haces algo mal y ni si quiera lo sabes.
  2. La Incompetencia Consciente: Aquí has dado un paso imparte, ya sabes que hay algo que mejorar pero sigues haciéndolo erróneamente.
  3. La Competencia Consciente: Haces algo bien, pero para hacerlo necesitas poner tu atención y esfuerzo ya que sino lo haces volverías a equivocarte.
  4. La Competencia Inconsciente: Esto es la gran maravilla, con mucha práctica conseguirás hacerlo tan bien que podrás poner el piloto automático y centrar tu atención en otros elementos.

La moraleja de esto es que es obligatorio tomar conciencia y practicar para mejorar aquello en lo que te equivocas.

LAS 3 C: LAS CAUSAS DEL ERROR

A continuación, intentaré resumir brevemente las principales razones por las que fallamos y algún remedio que podemos aplicar para no tropezar nuevamente en la misma piedra:

  • CONOCIMIENTO: En el ámbito laboral es obligatorio sobrevivir a múltiples situaciones que se dan cada día. Pensamos que podemos sobreponernos sin problemas a la mayoría de ellas, ya que contamos con herramientas para obtener toda la información que necesitemos en el menor tiempo posible. Sin embargo, que las respuestas estén accesibles no significa que sean las correctas y aunque la iniciativa sea muy valorada, es bueno preguntarse si sabemos hacer algo. Por ello, antes de hacer una tarea es bueno que te plantees si sabes bien lo que tienes que hacer y a quién debes consultar si surge algún imprevisto a la hora de realizarla.

 

  • COMUNICACIÓN: Sin duda alguna el gran área de mejora profesional de la mayoría de organizaciones. Hacerlo bien es complicado porque depende de ambas partes. No solo implica decir sino escuchar y entender bien el mensaje. Hay una gran cantidad de errores que se cometen por ese gap que se produce entre quién da la orden y lo que la otra parte entiende. Ante estas situaciones, es bueno que realices todas las preguntas posibles a la persona que te ha echo un encargo y que vayas comprobando si los pasos que realizas son aquellos que esperan de ti. Si eres tú el que has delegado, es importante hacer el esfuerzo de descubrir si la otra persona ha entendido bien aquello que esperabas de ella. Dar algo por sentado es la peor de las cosas que puedes hacer.

 

  • CONCENTRACIÓN: Hay tantas horas que se trabajan que es imposible tener la atención correctamente focalizada. Y cuando aparece el cansancio también lo hacen los pequeños despistes que pueden conseguir que un gran trabajo se vea como los 2 o 3 fallos tontos que cometiste. Por ello, es bueno hacer una pausa o continuar con aquello que haces en otro momento. No dudes en pedir a algún compañero o responsable que pueda revisar lo que has hecho por si ha detectado alguna incidencia que tú no vieras. Además, en momentos en los que no te puedas concentrar, intenta hacer aquellas tareas en las que no sea algo crítico el equivocarte. Y por último, antes de ejecutar una función, dedica unos minutos a comprobar que todo esté bien.

LO MÁS DIFÍCIL: LA GESTIÓN EMOCIONAL DEL ERROR

Mi primera recomendación es que no trates de ocultar si te has equivocado. Muchas veces la primera reacción ante un fallo es echar balones fuera y culpar a la situación y otros elementos que han podido contribuir a que se diera esta situación. Si no haces este ejercicio, difícilmente podrás mejorar, ya que no pones la responsabilidad en lo que controlas, es decir, en lo que tú haces, al transferirla a los demás. Por ello, lo primero es asumir que no has hecho las cosas bien y disculparte con aquellas personas que estén involucradas en aquello que has realizado.

Lo segundo, es no darle vueltas a las emociones negativas que inundan tu mente. Te has equivocado, eso es así, pero no dejar de pensar en lo mal que te sientes no ayudará a que puedas mejorar. Debes concentrarte en descubrir qué ha pasado. ¿Ha sido tu precipitación?, ¿Tu falta de conocimiento?, ¿Tu falta de ganas?. Es fundamental que detectes cuál ha sido el motivo. Si no consigues hacer pide feedback a las personas con las que trabajas, ya que la mayoría de las situaciones se ven con mayor facilidad desde fuera.

Por último, fija un plan de acción de lo que harás diferente para poder acertar la siguiente vez que vuelvas a hacer esa misma tarea. Enfoca tu mente en hacerlo bien y no te concentres en pensar que volverás a equivocarte. No es sencillo hacerlo, pero si sabes qué tienes que cambiar es tan simple como concentrarte en ello.

Y nunca olvides, que por muy bien que hagas algo siempre podrás equivocarte. ¿Lo importante? Hacerlo en aquellas cosas que tengan la menor relevancia posible. Ante los errores las ganas de mejorar.

BENDITO, O MALDITO, FEEDBACK

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Es muy probable que a primeros de año tengas la famosa evaluación del desempeño. En ella, además de saber si tienes alguna mejora contractual, recibirás información sobre cómo ha sido tu trabajo y lo que se espera de ti para el siguiente. Sería algo parecido a cuando en el colegio recibiste las notas de las asignaturas que habías cursado.

Y sobre esa mágica palabra, el feedback, hablaré en la entrada de hoy. Además, en mi caso tiendo a utilizarla mucho. Parece que suena bien y se puede aplicar a cualquier contexto. Sin embargo, es muy difícil dar un feedback de calidad (y ojo, puede ser bueno o malo) y también saber recibirlo correctamente (y pasa lo mismo respecto a saber utilizarlo correctamente).

¿QUÉ ES EL FEEDBACK?

Podrás leer muchas definiciones sobre esta palabra pero cuando hablamos de feedback hablamos de intercambio de información. En este caso, el contenido estará directamente relacionado con la percepción que tiene la empresa (a través de la realidad de tu responsable, compañeros, clientes…) sobre la manera que tienes de realizar el trabajo. ¿Y qué ofreces tú? Tanto el grado en el que estás de acuerdo, o no, con lo que te comentan al igual que poder ofrecer tu percepción de cosas que funcionen o fallen.

ANTES DE RECIBIR EL FEEDBACK: EVALÚA TU DESEMPEÑO

Es importante tomarse un tiempo para pensar en cómo ha podido ir el año. Hay que ser lo más objetivo posible y pensar en términos de éxito y áreas de mejora. Independientemente de como fuera, debes saber detectar aquellos momentos en los que brillaste y en los que fuiste superado por una situación. Es fundamental que tú sepas valorar tu año. Y si no sabes hacerlo tienes que averiguar el motivo. Puede ser el desconocimiento de tus objetivos o que no tengas buenas habilidades para la auto evaluación. Por ello, el primer feedback debes recibirlo de ti mismo, aunque no olvides que es una percepción, con lo cual puede ser muy distinta a la que tengan el resto de personas de ti.

¿ESTÁS PREPARADO PARA RECIBIR FEEDBACK?

Tal vez esta sea la clave para poder empezar a cambiar. Y tiene que ver con tu grado de aceptación ante la percepción de los demás. Lo más importante es que tengas tu mente abierta y que intentes ver desde los ojos de la otra persona. Si te sienta mal lo que te dicen, si no estás de acuerdo, si solo te salen peros, entonces no estás valorando correctamente el feedback y nada podrá cambiar.

Ante el feedback, simplemente hay que escuchar y valorar la información que ponga el emisor encima de la mesa. Imagina que le dices a un amig@ algo que no te gusta de su forma de ser. A continuación, él o ella empieza a poner malas caras, te habla en un tono poco agradable y notas lo muy molesto que se siente. ¿Volverías a decirle otra vez algo de este tipo a tu amig@? Probablemente no. Por ello, es muy importante no perder nunca la posibilidad de saber qué piensan realmente los demás de ti.

Aunque te moleste y no te agrade, lo que siempre debes reflejar es agradecimiento al otro sobre lo que te ha comentado. Piensa que para la persona que te lo ha dicho tampoco ha debido resultar una tarea cómoda.  Por otro lado, si has recibido un feedback muy general, pregunta por cosas específicas que hiciste para poder entender mejor a lo que la otra persona se refiere.

Solo hay un matiz en el que hay que levantar la mano, y es cuando el feedback no te lo dan de manera constructiva. En ese caso, y aunque sea difícil, tienes que hacerle ver a la persona que te lo dice que no está utilizando las formas correctas y que con ello nunca conseguirá que mejores.

EN PROCESO DE CAMBIO, O NO

Ya tienes la información y es el momento de poner de tu parte. Pero tal vez no quieras, porque no estés nada de acuerdo en lo que has escuchado. Una vez recibido el feedback tienes la pelota en tu tejado y ya está en tus manos decidir qué hacer con ella. Ahora bien, ten cuidado si decides no hacer nada, ya que defraudarás las expectativas de la otra persona. Muchas veces no se mejora nada porque no sabes en qué tienes que hacerlo. Sin embargo, si tienes esa información, se esperará de ti que pongas de tu parte para modificar aquellas cosas que no generaron un impacto positivo.

En el caso de que quieras cambiar, si no sabes por donde empezar, lo mejor es preguntar a la persona que te dio el feedback. La clave es detectar qué conductas son las que tienes que desarrollar, poner más atención o eliminar.

Espero que esta entrada te ayude a trabajar y gestionar mejor el feedback que recibas. Y no olvides que es un gran regalo para mejorar, siempre que te lo den de manera constructiva claro.