CAMBIAR DE VISIÓN PARA SER MÁS EXITOSOS

Publicado por David Casado en

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La visión, en nuestra vida cotidiana, puede ser más poderosa que la acción. Por ejemplo, hay jefes que pierden gran parte de su tiempo micro-gestionando a sus empleados y se pierden en los detalles más importantes como puede ser el devenir del departamento o de la propia empresa. Visión sería velar por el futuro de la misma, acción sería constantemente micro-gestionar (revisar hasta 3 y 4 veces, con exceso de supervisión) lo que tus empleados hacen. Existe un dicho que reza «en esta vida, más vale sudar por cosecha que llorar por haberla perdido». Por eso, si quieres que te vaya (al menos un poquito) mejor en tu vida o en el mundo laboral, te recomiendo que te quedes conmigo hasta el final de esta entrada. La visión es muy, muy importante, ahora entenderás por qué. Comenzamos.

Poner un parche hoy a los problemas, para tenerlo que reparar mañana no tiene absolutamente ningún sentido, y es probablemente uno de los daños colaterales de la falta de visión. Si haces eso, es porque tienes una forma particular de ver las cosas. Y es un error o problema más que generalizado, créeme. Actuar en base a la forma como vemos las cosas o como creemos que han de ser o ejecutarse puede abrirnos o a cerrarnos puertas, en función de la visión que tengas. Que se lo digan a las todas las empresas fotográficas que cerraron ante la aparición de la cámara digital. O mejor aún, pregúntale al dueño de Polaroid con su reacción ante el cambio que tuvieron con el lanzamiento de las «vintage» cámaras de papel que llenan hoy en día las secciones de fotografía. ¿Entiendes por dónde voy? La visión y la forma como vemos las cosas son muy importantes. Polaroid no solo ha sobrevivido al cambio sino que encima ha cambiado el paradigma fotográfico de la población y ahora todo el mundo quiere una cámara instantánea de papel (yo ya me hice con la mía de hecho).

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Esta entrada surge como motivo de una conversación que tuve con un ser íntimo. Tras conocer los asuntos de fondo, los problemas y los desencadenantes que tenían sus formas de actuar, le recomendé directamente que cambie su forma de ver las cosas y le hablé de la importancia del paradigma de las cosas – inspirado por el grandísimo Stephen Covey.

  1. LA IMPORTANCIA DEL PARADIGMA:

A mi modo de entender, el paradigma son «los nombres – sensaciones, sentimientos, etc.- y la relevancia» que le damos a un contexto o situación particular. Estás, son perspectivas que pueden conducirnos a un mayor éxito personal e incluso profesional. Stephen Covey, en su libro «Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva» (libro recomendadísimo) define el cambio paradigmático como el «Ahá» de las cosas ya que el paradigma son las lentes con las que miramos el mundo. De ese modo, gracias a cambios paradigmáticos, cada vez más se rompen más barreras en, por ejemplo, materias de raza, sexo, edad, religión, etc (de aquí, puedes sacar infinidad de ejemplos enfocados al mundo laboral – por ejemplo, la incorporación de la mujer al mundo laboral). Sin querer irme mucho más por las ramas, quiero que veas qué poderoso puede ser de lo que te hablo.

¿Tienes un problema? ¿Has de responder ante necesidades o requisitos personales o ajenos? Antes de actuar, sobretodo si estás en apuros, ¡PLÁNTATE Y PÁRATE A PENSAR! El propio Covey comentó que para tomar decisiones acertadas (y razón no le falta), hemos de integrar estos principios: igualdad y justicia, integridad, honestidad, dignidad, servicio, calidad o excelencia, potencial, crecimiento, paciencia, cuidado y compromiso. Estos han de ser los guías de tus actuaciones. Si consigues que todos ellos mantenga un equilibrio entre ellos, estarás cerca de dar con la clave.

Un claro ejemplo es el de la ambición por crecer en una empresa. Si quieres llegar alto, apunta alto. Pero no dejes que el castillo de naipes se te derrumbe por un paso en balde. Lucha por el ascenso con respeto a los demás, proporcionando la mayor excelencia posible, y esforzándote con el desarrollo de tus conocimientos y experiencia. Un ejemplo que responde a este ejemplo es el del típico jefe que tiene algunas de sus peores prácticas con sus subordinados y años después, el destino cambia los roles y es el subordinado el que pasa a estar al cargo de aquél jefe poco ético. La vida no solo puede dar muchas vueltas, sino que las da. Osea que no te quedes aferrado/a al miedo ni le culpes al carma.

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Volviendo al paradigma y a los problemas. Al principio he hablado de los efectos que tiene la forma de actuar y ver las cosas. Muchas veces, la forma como vemos los problemas, son la raíz de los problemas. Si te ahogas, si no ves solución, si ves que al final es cierto y no hay salida al problema en cuestión… Es aquí donde tienes el problema. Cambia el foco, explora nuevos caminos. ¿Que no ves la salida? ¡Vuelve a empezar y no vuelvas a caer en los mismos errores del pasado!

       2. ¿Y POR DÓNDE EMPIEZO?

Antes de nada, recapacita. Piensa qué tienes (capacidades, recursos, cualidades, conocimientos), cómo lo puedes utilizar, cómo lo pueden necesitar los demás y cómo desearían que se lo dieras. Una vez lo sepas, sabrás de quién dependes, y quién depende de ti. Muchas veces actuamos en los beneficios del hoy y no en los beneficios del mañana (por ejemplo, cuando tenemos que tomar la decisión de si invertir en las vacaciones de tu vida en vez de en ese curso o master que te hace falta para alcanzar tus metas). Enfoca tus decisiones en el medio o largo plazo e integra una visión más abierta y proactiva, orientada a la solución, y no a la actuación. ¡Cambia de paradigma! Piensa en cómo atajarías tu «yo de antes» y los demás problemas y trata de aportarles un valor añadido (que vaya más allá, que supere tus expectativas y las de los demás – no te quedes en la primera capa, ¡PROFUNDIZA!).

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      3. ¡EL FINAL COMIENZA POR EL PRINCIPIO!

No te equivoques. Llegados a ese punto, todavía no has empezado. Visualiza el final y tómalo como meta. Ello proporcionará una visión en tu camino que, con iniciativa y ambición, evitará los baches sin lugar a dudas. Y es que siempre «es mejor prevenir que curar». Prevenir sería ser proactivo, curar sería ser reactivo.

Y todo esto, lo creas o no, se aplica al mundo laboral y al mundo personal. En lo personal, por ejemplo, se puede aplicar a situaciones con amistades o dificultades con tu pareja. En lo laboral se puede aplicar a los proyectos o las interacciones con tus clientes, compañeros o jefes. De esta forma, no harás que el fin justifique a los medios, sino exactamente al revés. A esto, se le llama tomar responsabilidad sobre tus actos y sobre sus efectos. Cuanto antes comiences a trabajarlo, antes tendrás la solución. Recuerda, has de ser proactivo y evitar el problema de verdad.

Espero que te haya gustado esta entrada y no dudes en compartirla o recomendarla si te gustó.


David Casado

Graduado en Relaciones Laborales y Empleo. En el mercado laboral desde los 16 años. Especializado en RRHH, enfocado en Selección de Personal de todo tipo de perfiles, donde poseo (junto a Administración de Personal) una demostrable experiencia de más de un año tanto en el ámbito nacional como internacional. Espíritu emprendedor, analítico, proactivo y flexible, con una clara orientación tanto a resultados como al cliente interno y externo. Colaboro en paralelo con otros proyectos relacionados con el Press Media y Community Management. Me caracterizan mis habilidades comunicativas y sobretodo mi motivación, mi ambición y mis ganas de aprender de todos los procesos de RRHH.

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