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EL PROCESO DE SELECCIÓN ES UN PROCESO DE COMPRA-VENTA (PARTE I)

Hace casi un año, como ya comenté en alguna entrada o por redes sociales, decidí salir fuera del país y prometí traer distintas perspectivas al blog.

A decir verdad, el tema del que hablaremos hoy, el “mercado de trabajo” en su comparativa con “el mercado de bienes y servicios”, no es algo nuevo ni mucho menos. Pero sí que es cierto que, tras mi salida a otro país, es una cosa que ha pronunciado más aun mi forma de verlo.  Tal es así que he tenido que dividir la entrada en dos partes para dar argumentos suficientes para convencerte.

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¿A caso me estoy volviendo loco al comparar personas con bienes y servicios? No, en absoluto. Hoy veremos una comparativa de ambos lados del mercado donde el factor humano y psicológico seguirá estando en primer plano, bien sea de forma tácita (Parte I, con una visión más o menos económico-laboral, teniendo implicaciones tanto en un escenario microeconómico como macroeconómico) o explícita (Parte II, con una visión un poco más psicológica). Porque, como muestra de ello, y rezando lo que dijo un profesor de universidad, más que hablar de “Gestión de Recursos Humanos”, quizás sería más apropiado hablar de “Relaciones Humanas y Liderazgo”; algo que vendría a marcar las relaciones que hay entre las personas que integran una organización – entre empleados y sus empleadores.

Pero bueno, sin más dilaciones, lanzo la pregunta y respondo… ¿por qué digo que el proceso de selección es un proceso de compra-venta?:

1. Existe demanda y oferta: En ambos mercados, existe la oferta y la demanda. Y la fuerza de ésta depende de cómo se comporte el mercado  (algo que dependería, por ejemplo, de la elasticidad de la curva de la oferta y la demanda).

En el mercado de bienes y servicios, el demandante sería el cliente y el ofertante las empresas. Sin embargo, y ojo porque aquí os va a impactar mucho lo que voy a decir, los demandantes serían las empresas o empleadores (porque tienen una vacante que cubrir)  y el ofertante es el trabajador que es el que ofrece su experiencia y conocimientos a merced de las empresas.

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NOTA: Probablemente creerías anteriormente que quien demanda empleo son los trabajadores y no las empresas. Pero esto es porque lo confundimos con lo que popularmente conocemos como “INEM” o “SPEE”. Pero no es así.

2. Se compra para cubrir necesidades: En ambos casos se efectúa una acción de compra cuyo precio siempre vendrá dado por el mercado. Por ejemplo, nosotros compramos comida porque tenemos hambre. Sin embargo, las empresas compran capital humano para nutrir sus sistemas productivos y hacer crecer la organización. De hecho, es por eso que son ellos los que cumplen el rol de demandantes y no los trabajadores.

3. Se paga un precio: Siempre se pagará un precio. En el caso de bienes y servicios se paga el valor económico de ese bien o servicio específico. Para el caso del mercado de trabajo se paga el salario.

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4. El precio lo marca el mercado: El valor del salario o del producto/servicio viene marcado por el mercado donde, de nuevo (para que aquellos que entiendan de economía no me llamen la atención), el valor dependerá de lo elástica que sea la curva de la oferta y la demanda.

Pongamos un ejemplo, en el mercado de agua embotellada, el precio en un país con mucho agua será muy barato. Sin embargo, en Abu Dhabi el agua es incluso más cara que la gasolina. Ocurre lo mismo con el mercado laboral; hallá donde haya un puesto muy demandado por parte de las empresas, el salario será mayor porque existe menor oferta de capital humano (es el caso del ingeniero informático que habla chino mandarín, inglés y español –  no todas las empresas reciben diariamente CV´s con este perfil). Sin embargo, el puesto que no es muy demandado por parte de las empresas, tendrá probablemente mucha oferta de capital humano (recordemos que en este caso serían las personas que mandan muchos CV´s a un puesto y solo existe una oportunidad).

5. Exportación / Importación: volviendo al ejemplo anterior. Si en un mercado de bienes y servicios nos encontramos con que estamos teniendo escasez de producto, acudimos fuera de nuestras barreras locales o nacionales para suministrarnos. Pues es lo mismo que ocurre en el mercado de trabajo. Si necesitas contratar a un perfil que sepa varios idiomas pero no los encuentras en tu país, te ves obligado a buscarlo fuera.

Lo mismo ocurre con los proveedores. Si no puedes producir tú el bien (transformado o sin transformar) acudes a otras empresas para que te lo proporcionen. En el caso del mercado de trabajo, sería el caso del “Outsourcing” o subcontratación de una consultoría o agencia de trabajo o ETT (empresa de trabajo temporal).

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Un último ejemplo en esta dirección, y aquí es donde más claramente convergerían ambos mercados, sería el caso en el que muchas empresas ven muy caro producir dentro de las barreras de su país porque el capital humano es muy caro y/o los bienes productivos son muy caros. Pues tienen que recurrir a lo conocido como el “Outplacement”, que es contratar la plantilla fuera de sus barreras locales o nacionales para llevar a cabo el servicio / producción.

Espero que hayáis aprendido y disfrutado tanto como yo de esta entrada. De igual forma, espero que te haya sido fácil comprenderla. Aun así, te recomiendo que no pierdas de vista la siguiente parte donde encontrarás la continuación con matices que rodean la parte más humana de este “proceso de compras”.

¿Me acompañas? ¿Te gustaría añadir algo? ¿te has quedado con alguna duda? Déjanos un comentario y recomienda o comparte con tu comunidad si te ha gustado. Muchas gracias y ¡FELIZ SEMANA!

 

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STOP ABURRIMIENTO: ATRAE Y SEDUCE LA ATENCIÓN DEL ENTREVISTADOR

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Hay un hecho que está comprobado, y lamentablemente más aun con el creciente uso de la tecnología, la atención se está perdiendo. Enfocado al ámbito laboral, si quieres pasar con éxito la fase de entrevista, deberás de alguna manera llamar la atención del entrevistador. Esto no es una tarea nada fácil, ya que hacerlo significa comunicar bien y enganchar con tu discurso a la otra persona. Si eres un buen comunicador tendrás más probabilidades de pasar con éxito a la siguiente fase del proceso. Pero si eres aburrid@, aunque seas un candidato increíble, puede que seas descartado. A continuación, te daré ciertos consejos para ayudar a los entrevistadores para que no acabemos como el animalito que pudiste ver más arriba.

NO CONVIERTAS TUS RESPUESTAS EN UNA ESPIRAL

Siempre me ha dado mucha pena entrevistar buenos candidatos que se cargaban la entrevista al dar excesivas vueltas a la respuesta. Focalizar el mensaje es algo obligatorio para comunicar bien. Si te andas por las ramas solo conseguirás distraer la atención del entrevistador y demostrar que cuando tienes que cerrar un problema puede que inviertas más tiempo de la cuenta remoloneando en otras cosas.

Es importante preparar la entrevista para saber cuánto tiempo dedicas a responder las dudas que te plantea el técnico de selección. Una entrevista tiene que ser una interacción entre dos partes, y un monólogo no es nada positivo ya que la clave  es poder responder preguntas y no echar un discurso sin fin hasta que tengas que ser  interrumpido por el entrevistador. Un truco mientras estás hablando es hacerle alguna pregunta al entrevistador tipo, ¿Quieres que te cuente algún proyecto en específico?, ¿Quieres que te comente alguna función concreta de esta experiencia?, así le harás interactuar y pondrás por unos instantes la atención en él.

QUÍTATE LA CARETA DE LA SERIEDAD Y FRIALDAD

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En una entrevista de trabajo hay que ser profesional pero tampoco debes ser una persona con semblante excesivamente formal y que no incluya nada de humor en su discurso. Es importante no caer en exceso de cercanías pero no debes olvidar que tienes que intentar que tu relación con el entrevistador fluya.

No hace falta que seas un mago del humor, tu objetivo no es hacer reír al entrevistador, pero es importante que sonrías y puedas, de alguna manera, hacerle ver que podrás ser una persona que trabaje bien en equipo y que se adapte a los compañeros de trabajo. ¿Es cierto que para determinados tipos de perfiles la seriedad puede valorarse? Sí pero hasta cierto punto. Hoy en día establecer relaciones y contactos está a la orden del día y si eres excesivamente serio y frío te costará bastante hacerlo.

NO IMPORTA TU HISTORIA SINO CÓMO LA CUENTES

Yo te puedo contar una historia de una niña que se perdió en el bosque, un bosque lleno de árboles con hojas de distinto color. Por cierto, la niña vivía en  una ciudad y de repente aparece un lobo. Y el lobo bueno ya sabes, habla con ella y acaba en su tripa. ¿Menudo rollo no? Pero tal vez sí te cuento que a cada paso que daba aquella pequeña niña en el bosque, sentía latir cada vez más fuerte su corazón, porque había algo que le atrapaba. Tenía una sensación rara, no sé explicarte, como si  las hojas fueran tapando poco a poco la luz hasta sumirse en una especie de oscuridad. Ella empezó a temblar y no dejaba de mirar al suelo. Y de repente lo escuchó. Era una respiración fuerte, a pocos metros de ella. Notaba también un fuerte olor. Levantó la mirada y entonces le vio…; Aquí puedes ver un ejemplo de como una misma historia puede atrapar más o menos al entrevistador.

¿Cómo conseguirlo? Primero contando las cosas de manera clara y con orden. Para mantener la atención es importante ir punto por punto. Si vas a cambiar a algo totalmente distinto, por ejemplo de un proyecto de tecnología a otro de gestión de equipos, haz una pausa para poder hacerlo.

Por último, da algo de emoción al mensaje pero siempre enfocándolo a algo positivo. Lo mucho que te gustaba una tarea, lo positivo que fue sobreponerse a una situación o cómo pudiste levantar los ánimos del equipo ante una crisis. Haz cambios también en tu tono de voz, enfatizando lo importante o quitándole importancia a lo relevante.

NO HABLES EN MARCIANO: ADÁPTATE AL LENGUAJE DEL ENTREVISTADOR

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Seguro que no hablas igual a un niño que a tu pareja o  jefe. Adaptas el contenido del mensaje a cada uno. Muchas veces damos por supuesto que nuestro interlocutor conoce expresiones y jerga propia de nuestro sector, y lamentablemente no es así.

En una primera fase, pregunta al técnico de Recursos Humanos si entiende aquellas tareas y tecnicismos a los que has hecho referencia. Si no es así, intenta simplicarlo y explicarlo de otra manera. Lo importante es que reflejes que tienes experiencia en lo que se busca, ya podrás bajar al detalle en siguientes entrevistas en las que podrás hablar más cómodamente en el plano técnico con una persona que debería ser experta en ese campo.

 

APRENDIENDO A GESTIONAR LOS ERRORES

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El mundial ha llegado. Nos espera un mes lleno de partidos, emociones, alegrías y tristezas. El pasado viernes debutamos en un gran partido contra Portugal al que no le faltó ningún ingrediente. Y entre toda esa combinación de elementos hubo un error de bulto y del que todo el mundo ha opinado durante estos días. Si tú fueras De Gea, ¿cómo gestionarías con éxito esta situación?

LA PRESIÓN DE LA SOCIEDAD DEL FALLO

Imagina que entras en una clase y ves a un profesor completar en la pizarra la tabla del 1. Esto es lo que ha ido escribiendo:

1×1:1

1×2:2

1×3:3

1×4:4

1×5:6

¿En qué te has fijado?, ¿En los 4 aciertos o en el fallo de la última multiplicación? Estoy seguro que focalizaste tu atención en aquello que no era correcto. Pero esto es algo cultural. Al menos en España, damos mucha más importancia al error que al acierto. No solo en el feedback que se da, sino también en toda la parte emocional que lo rodea. Si haces algo bien la sensación te puede durar mucho menos que si recuerdas aquel error que te costó que tu jefe te pusiera la cara colorada por unos momentos. Es triste lo que te voy a decir, pero solo un error puede hacer que se olvide todo lo bueno que se ha aportado, aunque esto último tenga muchísimo más peso.

NO HAY ERROR SIN APRENDIZAJE NI APRENDIZAJE SIN ERROR

¿Recuerdas la primera vez que intentaste hacer una tarea que desconocías? Probablemente tuvieras alguna equivocación que te sirviera para mejorar un determinado aspecto en el futuro. El proceso de aprendizaje implica aprender a dar una serie de pasos que antes no hacíamos. Y ni la persona más lista y adaptable del planeta aprendería cualquier tarea dando unos resultados excelentes desde el primer minuto.

Algo que quiero compartir contigo, y que lleva a que la gente cometa errores sin mejorar, es la teoría de la incompetencia inconsciente. Cuando estamos en el proceso de aprendizaje podemos atravesar las siguientes fase:

  1. La Incompetencia Inconsciente: La más peligrosa y que muchos cometemos. Aquí haces algo mal y ni si quiera lo sabes.
  2. La Incompetencia Consciente: Aquí has dado un paso imparte, ya sabes que hay algo que mejorar pero sigues haciéndolo erróneamente.
  3. La Competencia Consciente: Haces algo bien, pero para hacerlo necesitas poner tu atención y esfuerzo ya que sino lo haces volverías a equivocarte.
  4. La Competencia Inconsciente: Esto es la gran maravilla, con mucha práctica conseguirás hacerlo tan bien que podrás poner el piloto automático y centrar tu atención en otros elementos.

La moraleja de esto es que es obligatorio tomar conciencia y practicar para mejorar aquello en lo que te equivocas.

LAS 3 C: LAS CAUSAS DEL ERROR

A continuación, intentaré resumir brevemente las principales razones por las que fallamos y algún remedio que podemos aplicar para no tropezar nuevamente en la misma piedra:

  • CONOCIMIENTO: En el ámbito laboral es obligatorio sobrevivir a múltiples situaciones que se dan cada día. Pensamos que podemos sobreponernos sin problemas a la mayoría de ellas, ya que contamos con herramientas para obtener toda la información que necesitemos en el menor tiempo posible. Sin embargo, que las respuestas estén accesibles no significa que sean las correctas y aunque la iniciativa sea muy valorada, es bueno preguntarse si sabemos hacer algo. Por ello, antes de hacer una tarea es bueno que te plantees si sabes bien lo que tienes que hacer y a quién debes consultar si surge algún imprevisto a la hora de realizarla.

 

  • COMUNICACIÓN: Sin duda alguna el gran área de mejora profesional de la mayoría de organizaciones. Hacerlo bien es complicado porque depende de ambas partes. No solo implica decir sino escuchar y entender bien el mensaje. Hay una gran cantidad de errores que se cometen por ese gap que se produce entre quién da la orden y lo que la otra parte entiende. Ante estas situaciones, es bueno que realices todas las preguntas posibles a la persona que te ha echo un encargo y que vayas comprobando si los pasos que realizas son aquellos que esperan de ti. Si eres tú el que has delegado, es importante hacer el esfuerzo de descubrir si la otra persona ha entendido bien aquello que esperabas de ella. Dar algo por sentado es la peor de las cosas que puedes hacer.

 

  • CONCENTRACIÓN: Hay tantas horas que se trabajan que es imposible tener la atención correctamente focalizada. Y cuando aparece el cansancio también lo hacen los pequeños despistes que pueden conseguir que un gran trabajo se vea como los 2 o 3 fallos tontos que cometiste. Por ello, es bueno hacer una pausa o continuar con aquello que haces en otro momento. No dudes en pedir a algún compañero o responsable que pueda revisar lo que has hecho por si ha detectado alguna incidencia que tú no vieras. Además, en momentos en los que no te puedas concentrar, intenta hacer aquellas tareas en las que no sea algo crítico el equivocarte. Y por último, antes de ejecutar una función, dedica unos minutos a comprobar que todo esté bien.

LO MÁS DIFÍCIL: LA GESTIÓN EMOCIONAL DEL ERROR

Mi primera recomendación es que no trates de ocultar si te has equivocado. Muchas veces la primera reacción ante un fallo es echar balones fuera y culpar a la situación y otros elementos que han podido contribuir a que se diera esta situación. Si no haces este ejercicio, difícilmente podrás mejorar, ya que no pones la responsabilidad en lo que controlas, es decir, en lo que tú haces, al transferirla a los demás. Por ello, lo primero es asumir que no has hecho las cosas bien y disculparte con aquellas personas que estén involucradas en aquello que has realizado.

Lo segundo, es no darle vueltas a las emociones negativas que inundan tu mente. Te has equivocado, eso es así, pero no dejar de pensar en lo mal que te sientes no ayudará a que puedas mejorar. Debes concentrarte en descubrir qué ha pasado. ¿Ha sido tu precipitación?, ¿Tu falta de conocimiento?, ¿Tu falta de ganas?. Es fundamental que detectes cuál ha sido el motivo. Si no consigues hacer pide feedback a las personas con las que trabajas, ya que la mayoría de las situaciones se ven con mayor facilidad desde fuera.

Por último, fija un plan de acción de lo que harás diferente para poder acertar la siguiente vez que vuelvas a hacer esa misma tarea. Enfoca tu mente en hacerlo bien y no te concentres en pensar que volverás a equivocarte. No es sencillo hacerlo, pero si sabes qué tienes que cambiar es tan simple como concentrarte en ello.

Y nunca olvides, que por muy bien que hagas algo siempre podrás equivocarte. ¿Lo importante? Hacerlo en aquellas cosas que tengan la menor relevancia posible. Ante los errores las ganas de mejorar.

¿ES POSIBLE UN CAMBIO RADICAL DE TRABAJO?

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Por cambio radical me refiero a pasar de la actividad que realizas a otra totalmente distinta. En mi caso estudié Psicología y me dedico a los RRHH. Un ejemplo sería querer dedicarme a la informática o abogacía. ¿Sería posible que con 29 años pudiera dar este giro?

Aunque se venda mucho el tema de las soft skills, es decir, tener unas buenas habilidades para el puesto (trabajo en equipo, flexibilidad, habilidades de comunicación…) sigue pesando mucho la experiencia y conocimientos previos para poder optar a un puesto de trabajo. ¿Cuáles son los motivos? Ya no solo porque vivamos en el reinado de la titulitis sino porque en muchas empresas se prefieren perfiles Plug & Play, es decir, gente que pueda funcionar casi desde el primer día. La formación, carga de trabajo o la propia cultura de la compañía impide muchas veces que se le pueda dedicar todo el tiempo posible a las nuevas incorporaciones. En términos deportivos, sería como si un equipo de fútbol ficha a un jugador un martes y ya está listo para debutar en el partido del jueves. Vivimos en un entorno laboral rápido y exigente en el que cada vez hay menos tiempo para mostrar los mejores resultados posibles.

A todo ello se une la crisis laboral que hemos pasado y que lamentablemente sigue presente en el ámbito laboral. Eso hace que los requisitos de las ofertas sigan siendo altos y que la gran demanda haga que se seleccionen casi siempre perfiles que cumplen con al menos un 70-80% de los requisitos solicitados.

Pero claro, por mucho que estudies, veas, leas y escuches, hasta que no vivas lo que es trabajar no sabrás si algo te va a gustar. Y aparte de eso, puede ser que lleves haciendo varios años lo mismo y aborrezcas tu trabajo debido a múltiples factores. Es en ese momento cuando surge una gran confrontación. Por un lado, la necesidad de cambio. Y por el otro, la certeza de la dificultad de darlo. Miles de preguntas pueden surcar tu mente: ¿Hago un Máster?, ¿Emprendo?, ¿Me resigno a trabajar de lo que ya he estado haciendo?…; A continuación, y siendo lo más realista posible, te doy una serie de claves para saber si es posible cambiar, las herramientas que utilizar en el proceso y una pequeña reflexión cuando lo ves todo imposible.

¿ME GASTO 15.000€ EN UN MÁSTER PARA LOGRAR EL TRABAJO DE MIS SUEÑOS?

Podría haber elegido otra cifra, pero lo más barato que podrás encontrar rondará desde los 2000-3000€ hasta cifras inimaginables. Te lo venderán muy bien y te hablarán de las numerosas posibilidades que tendrás en cualquier universidad o escuela en la que preguntes por hacerlo. Sin embargo, tu objetivo no es solo la formación, sino hacer una inversión para un futuro trabajo. ¿Mi recomendación? Busca por LinkedIn antiguos alumnos del Máster y pregúntales por su experiencia en relación a la posibilidad de encontrar nuevos trabajos. Si buceas bien y la información está correctamente actualizada en los perfiles de los exalumnos, entonces podrás ver si cambiaron de trabajo gracias al Máster. También podrás comprobar si entre ellos hubo algún cambio radical. Mi consejo es que no te de ningún tipo de vergüenza preguntar ya que muchas personas compartirán su experiencia contigo y podrán ayudarte a tomar la decisión.

No olvides que detrás de un Máster se encuentra un proceso comercial para captar alumnos. Sin el dinero que ellos aportan no se podrían realizar tantas ediciones. Esto produce que se venda mejor el producto de lo que en realidad es.

 RODEÁTE DE GENTE QUE TRABAJE EN LO QUE QUIERES

Imagina que tu pasión es la selección de personal pero no tienes ni idea de cómo hacerlo. Puedes apuntarte a cursos o intentar preguntar entre amigos y conocidos a gente que realice esas funciones. Ellos pueden darte una Máster Class de cómo es su día a día.

Te recomiendo también que utilices redes sociales como https://www.meetup.com para poder encontrar personas que te ayuden a entender mejor cómo podrá ser tu futuro día a día. Y es que más allá de la teoría la práctica será clave para entender si lo que deseas es realmente lo que quieres.

LAS HABILIDADES TRANSVERSALES COMO LLAVE DEL CAMBIO

Hay ciertas habilidades y conocimientos que se pueden aplicar en casi todos los puestos de trabajo. Por ello, tener una buena base en estos elementos te permitirá cambiar de funciones con más facilidad. Sin duda alguna, un buen nivel de inglés te abrirá muchas puertas. Mi recomendación es que te pongas a reforzarlo desde el primer momento en el que te plantees un cambio. También las soft skills cuentan y no hay que olvidar la ofimática destacando la utilización del paquete Office, siendo Excel un programa fundamental en el que tener un nivel más alto que usuario es algo realmente valorado en muchos puestos de trabajo.

CAMBIA EL CHIP SOBRE TU TRABAJO ACTUAL

Has descubierto que te dedicas a algo que no te llena y te gusta. Efectivamente eso ya lo sabes. Sin embargo, yo te planto un reto: redescubre lo que te resulta positivo de tu experiencia actual. Para ello, utiliza una pequeña libreta para anotar todas las cosas positivas de tu trabajo. Debes leerlo todos los días. Lógicamente puedes añadir nuevas características conforme pase el tiempo. Si vives en la amargura día a día no solo te alejarás del futuro empleo sino que puedes poner en riesgo el actual.

Otro factor importante es ver si hay alguna opción de cambiar tu trayectoria en la empresa en la que trabajas. Es importante que conozcas bien la cultura de la compañía para saber si se han dado cambios en el pasado y si hay algún mecanismo interno que los favorezca y fomente.

ALGO ESTÁ CLARO: TU SALARIO SE VERÁ AFECTADO

No digo que cambiar de actividad implique empezar al 100% como becario. Pero sí debes tener en cuenta que la experiencia que aportas, que será nula o muy poca, no podrá ser tan remunerada como la actividad que realizarás (lógicamente esto es muy variable dependiendo del cambio que quiera hacerse). Por ello, y siendo realista tal vez tengas que renunciar a tus sueños. Ten muy en cuenta el planteamiento económico y también cuenta con ahorros para afrontar la primera etapa de tu nueva profesión. Echa un vistazo a ofertas de empleo para saber cómo se retribuyen los nuevos puestos a los que quieres aspirar. Y ten cabeza en el cambio. Aunque termines haciendo lo que te gusta te seguirán llegando facturas a fin de mes.

Cambiar radicalmente de trabajo es algo complicado y que no está al alcance de todo el mundo. Tener contactos, tiempo, ganas y dinero serán las principales claves para lograrlo. Si todo esto no es posible lo más positivo puede ser tomárselo con filosofía. Intenta apoyarte en otros aspectos de tu vida que puedan llenarte y sé lo más práctico posible con la actividad que realizas.

3 TIPS PARA COMUNICAR MEJOR EN LAS ENTREVISTAS DE TRABAJO

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Voy a revelarte una gran verdad y también uno de los grandes problemas que existe en la selección de personal en España. Si una empresa te escoge, no será por cómo trabajas. ¿Acaso me estoy volviendo loco? Espero que no. Pero si lo piensas, será difícil que durante la entrevista te vean trabajar. Tal vez te hagan alguna pregunta técnica en la que con tu respuesta podrás dar información sobre cómo resolverías una determinada situación. Sin embargo, en ese momento no trabajas, sino que describes una situación. Por tanto, comunicar con efectividad es la clave para pasar con éxito un proceso de selección. No van a seleccionarte por cómo desarrollas tu trabajo sino por cómo comunicas la manera en la que lo haces. Sin buenas habilidades de comunicación será mucho más difícil optar a un nuevo empleo. Aquí comparto 3 Tips que te ayudarán a comunicarte mejor en tus futuras entrevistas.

1 – ADEREZA BIEN TU DISCURSO: HAZLO INTERESANTE Y DIGERIBLE

Las personas que van a tener que tomar la decisión de elegirte lo harán habiendo escuchado muchas otras historias de candidatos con un perfil similar al tuyo. ¿Te acuerdas cuándo en tu infancia escuchabas cuentos? Probablemente tu interés hacia el mismo dependía de quién fuera el narrador. Y parece que hablar de trabajo es algo completamente aburrido. Por ello, es bueno que incluyas algo de humor, alguna pequeña anécdota y sobre todo hacerlo digerible, es decir, no convertirte en un monologuista durante la entrevista de trabajo. Sino piensa cuando escuchas a personas que se enrollan muchísimo. Probablemente no te transmitan nada positivo. Para ello debes utilizar bien el timming de tu discurso y no extenderlo más de la cuenta.

2 – UTILIZA LA EMPATÍA COGNITIVA

¿Sabías que en empresas muy similares pueden hablarse idiomas totalmente distintos? Cada compañía es un mundo en el que la manera de llamar a los procesos, departamentos y funciones es algo único. Por ello, adaptarte a la mente de la persona que te está escuchando es clave para pasar cualquier proceso de selección. La empatía cognitiva significa comprender cómo el otro percibe la realidad y adaptar tu discurso de manera que pueda entenderte. Esto es clave a la hora de hablar de funciones y sobre cómo desarrollas tu trabajo. A continuación tienes un ejemplo:

  • SITUACIÓN: Me preguntan en una entrevista de trabajo cómo gestiono un proceso de selección en mi actual empresa.
    • RESPUESTA SIN EMPATÍA COGNITIVA: El área de Tier manda un Request y se debe aprobar…
    • RESPUESTA CON EMPATÍA CONGTIVA: En mi empresa hay un departamento que se encarga de analizar las necesidades de personal. Este departamento se llama Tier y cuando entienden que hay una necesidad en la empresa preparan un pequeño informe sobre el perfil a contratar. Dicho informe lo llamamos Request…

 

3 – ¿CONTENIDO EMOCIONAL POSITIVO? SÍ, POR FAVOR

Las personas no somos robots. Y transmitir profesionalidad en el discurso es fundamental pero no te olvides de una cosa: son las emociones las que determinan nuestras elecciones. Es bueno que muestres durante la entrevista las ganas que tienes de empezar un nuevo proyecto o que reseñes positivamente algunas de las funciones que podrás realizar en tu próximo puesto de trabajo. Un ejemplo sobre lo comentado anteriormente puede ser cómo contestar a esta pregunta ¿Por qué deberíamos elegirte?. Si tu respuesta únicamente es algo parecido a “Bueno, por lo que has visto en mi CV” entonces tu discurso quedará muy plano. Imagínate contestar algo así “Aparte de la experiencia que aporto lo que sí puedo decirte es que tengo muchas ganas e ilusión de empezar un nuevo trabajo. Para mí sería una gran oportunidad y me haría sentir muy feliz todo lo que podría aprender y aportar. Mucho mejor, ¿verdad? Transmitir alegría, ganas y positividad te hará acercarte a tu futuro proyecto.

NEGOCIACIÓN SALARIAL DURANTE EL PROCESO DE SELECCIÓN

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Uno de los momentos que menos suele gustar de las entrevistas es cuando se toca el tema salarial. ¿Cuál es la mejor respuesta que dar? Si dices una cifra muy alta puede que te descarten pero si dices una muy baja puedes ser contratado como si fuera una ganga.

El tema es muy delicado y hay que saberlo exponer bien en la entrevista ya que nunca gustará seleccionar un candidato que esté muy preocupado por aspectos económicos. Cuando se contrata a alguien se prioriza el que la persona encaje en la organización y aporte valor a la compañía. Si el candidato muestra mucha preocupación por el tema salarial puede percibirse como un riesgo, ya que dará la sensación de que trabajará allí hasta que le ofrezcan una oferta mejor.

LO PRIMERO ES HACER UN ANÁLISIS DE TU SITUACIÓN Y LA DEL MERCADO

¿Sabes cuánto dinero pedirías por empezar un nuevo proyecto? Aunque conozcas la cantidad te invito a hacer una pequeña reflexión. Tanto si estás trabajando, como si no, debes cuantificar cuánto valor le das a las cosas que tienes. Por ejemplo, si trabajas debes valorar todos los aspectos posibles como la estabilidad, ubicación, ambiente o funciones. Ahora tienes que darles un valor económico y piensa cuánto te tendrían que pagar por poder renunciar a una de ellas. Para empezar, cuando arrancas un nuevo proyecto pierdes en cierto modo la estabilidad ya que partes desde cero y tienes que empezar a hacerlo bien para poder pasar con éxito el periodo de prueba. Si estás desempleado, puedes ser más flexible en tus expectativas hasta cierto punto, ya que estás dando tu conocimiento, motivación, tiempo y experiencia a una nueva empresa. Y algo importante es ser realista con el tipo de vida que llevas y los ingresos mínimos que necesitas. Aunque el proyecto parezca muy interesante, si no te da para llegar a final de mes no será una opción beneficiosa a medio-largo plazo.

Sabiendo cuánto quieres pedir es importante conocer cuánto puede ofrecer el mercado por los puestos que te interesen. Aquí encontrar información es difícil pero puedes obtener datos de ofertas de empleo, compañeros que trabajen en otras empresas, estudios salariales y de tu propia experiencia laboral. Normalmente la empresa debe tener una política retributiva diseñada en la que tendrá distintas bandas salariales por posición, contando con un mínimo y un máximo. ¿El problema? Que pocas veces tendrás información clara sobre este aspecto ya que hay poco transparencia en cuanto a temas salariales.

Para finalizar, te recomiendo que tengas tu propia banda salarial con la que te plantearías un cambio, con un mínimo y un máximo. Ten en cuenta que el mínimo que digas debe ser una cantidad que ya te haga plantearte el cambio porque muchas empresas te ofrecerán ese importe en su oferta final.

DATOS IMPORTANTES A TENER EN CUENTA EN LAS ENTREVISTAS

Toda empresa tiene una política retributiva diferente. Por tanto, es importante que en la entrevista preguntes cuáles son los beneficios con los que contarías en el nuevo proyecto. Una recomendación es que no preguntes solo por lo económico ya que si lo haces darás la sensación de que solo te preocupa lo mucho que puedas ganar en esa empresa. A continuación, comparto contigo varias preguntas que te recomiendo hacer, a menos que ya te hubieran informado durante el proceso:

  • ¿Tendría algún tipo de beneficio social? (Esta respuesta te dará información sobre si la empresa podrá poner a tu disposición seguro de salud, ticket restaurant, plan de pensiones…)
  • ¿Hay algún tipo de variable o bonus en el puesto?, en caso de que te contesten de manera afirmativa es muy importante que preguntes por su funcionamiento.
  • ¿Cuál es la política de evaluación de desempeño de la empresa? (Con esta pregunta obtendrás información sobre cuándo podrás tener una revisión salarial. Es mucho más elegante plantearlo así que decir ¿Cuándo se revisará mi salario?)

CUÁNDO INFORMAR Y CUÁNDO NEGOCIAR

Aquí tendrás una clave que pocos tienen en cuenta. Durante todas las entrevistas que hagas con RRHH, responsables y/o compañeros lo que haces es informar de tus expectativas salariales. En ningún momento llegas a negociar, ya que no tienes sobre la mesa ninguna propuesta en firme (a menos que sea un proceso en el que sabes las condiciones desde la primera llamada y en el que no se cambiarán independientemente de lo que aportes a la empresa). No presiones mucho en este aspecto pero sí tienes que ser claro cuando te pregunten por ello. Ahora bien, cuando empieza la negociación es cuando te lanzan una oferta a la hora de comunicarte que eres el candidato seleccionado.

Cuando recibes una oferta es cuando ya puedes negociar. Y aquí las formas serán la clave para poder conseguir lo que te planteas. Será muy importante que te ciñas a lo comentado en el proceso o tu petición no será valorada de manera positiva. Imagina que has pedido entre 15 y 20 y la empresa te ofrece 20. Entonces tú decides lanzar un órdago y pedir 22. En este caso, tu negociación puede que no se perciba de manera tan positiva a si te hubieran ofrecido 18 y tú decidieras que lo subieran a 20. Al final, la parte emocional juega mucho, ya que cuando dices no a una oferta estás rechazando la intención inicial de una empresa por contratarte, por lo tanto, estarás generando un malestar emocional en la persona que apostó por ti .

GESTIONANDO EL RECHAZO: LA MEJORA DE LA OFERTA INICIAL

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Puedes negarte en rotundo o intentar negociar. Es muy importante que te apoyes en los puntos de acuerdo, y el primero es que tienes ganas de entrar en el nuevo proyecto y que desde la empresa quieren que tú seas la persona encargada en realizarlo. A partir de ahí es bueno que seas claro en cuanto a lo que quieres y que seas flexible para no ser descartado.

Si presionas mucho tu propuesta no será tan valorada y podrás perder la oportunidad. Un estilo agresivo podrá conseguir que la empresa se moleste y que no valore de manera correcta tu actitud. Piensa que al escuchar un NO la empresa se siente rechazada, y lo que normalmente arregla esa situación es algo de cariño y no tanto el pinchar en la herida. Por tanto, debes expresar buenas palabras hacia el proyecto, cómo te sentiste durante el proceso y la buena sensación que te transmitió tu futuro jefe. No es lo mismo pedir una mejora a decir las razones por las que deben dártela. Ahí entran en juego factores como lo motivado que entrarías en el proyecto hasta tu conocimiento y experiencia, pero es importante ponerlos sobre la mesa para que tu propuesta pueda valorarse de manera positiva. Buenas palabras y argumentos te ayudarán a ganar la negociación. Pero no olvides que si negocias estás poniendo también en riesgo que la empresa quiera apostar por ti.

¿Y tú?, ¿qué experiencia tienes con las ofertas económicas que te han realizado? Te invito a que utilices los comentarios para contar tus experiencias. Muchas gracias por leer el artículo.

BENDITO, O MALDITO, FEEDBACK

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Es muy probable que a primeros de año tengas la famosa evaluación del desempeño. En ella, además de saber si tienes alguna mejora contractual, recibirás información sobre cómo ha sido tu trabajo y lo que se espera de ti para el siguiente. Sería algo parecido a cuando en el colegio recibiste las notas de las asignaturas que habías cursado.

Y sobre esa mágica palabra, el feedback, hablaré en la entrada de hoy. Además, en mi caso tiendo a utilizarla mucho. Parece que suena bien y se puede aplicar a cualquier contexto. Sin embargo, es muy difícil dar un feedback de calidad (y ojo, puede ser bueno o malo) y también saber recibirlo correctamente (y pasa lo mismo respecto a saber utilizarlo correctamente).

¿QUÉ ES EL FEEDBACK?

Podrás leer muchas definiciones sobre esta palabra pero cuando hablamos de feedback hablamos de intercambio de información. En este caso, el contenido estará directamente relacionado con la percepción que tiene la empresa (a través de la realidad de tu responsable, compañeros, clientes…) sobre la manera que tienes de realizar el trabajo. ¿Y qué ofreces tú? Tanto el grado en el que estás de acuerdo, o no, con lo que te comentan al igual que poder ofrecer tu percepción de cosas que funcionen o fallen.

ANTES DE RECIBIR EL FEEDBACK: EVALÚA TU DESEMPEÑO

Es importante tomarse un tiempo para pensar en cómo ha podido ir el año. Hay que ser lo más objetivo posible y pensar en términos de éxito y áreas de mejora. Independientemente de como fuera, debes saber detectar aquellos momentos en los que brillaste y en los que fuiste superado por una situación. Es fundamental que tú sepas valorar tu año. Y si no sabes hacerlo tienes que averiguar el motivo. Puede ser el desconocimiento de tus objetivos o que no tengas buenas habilidades para la auto evaluación. Por ello, el primer feedback debes recibirlo de ti mismo, aunque no olvides que es una percepción, con lo cual puede ser muy distinta a la que tengan el resto de personas de ti.

¿ESTÁS PREPARADO PARA RECIBIR FEEDBACK?

Tal vez esta sea la clave para poder empezar a cambiar. Y tiene que ver con tu grado de aceptación ante la percepción de los demás. Lo más importante es que tengas tu mente abierta y que intentes ver desde los ojos de la otra persona. Si te sienta mal lo que te dicen, si no estás de acuerdo, si solo te salen peros, entonces no estás valorando correctamente el feedback y nada podrá cambiar.

Ante el feedback, simplemente hay que escuchar y valorar la información que ponga el emisor encima de la mesa. Imagina que le dices a un amig@ algo que no te gusta de su forma de ser. A continuación, él o ella empieza a poner malas caras, te habla en un tono poco agradable y notas lo muy molesto que se siente. ¿Volverías a decirle otra vez algo de este tipo a tu amig@? Probablemente no. Por ello, es muy importante no perder nunca la posibilidad de saber qué piensan realmente los demás de ti.

Aunque te moleste y no te agrade, lo que siempre debes reflejar es agradecimiento al otro sobre lo que te ha comentado. Piensa que para la persona que te lo ha dicho tampoco ha debido resultar una tarea cómoda.  Por otro lado, si has recibido un feedback muy general, pregunta por cosas específicas que hiciste para poder entender mejor a lo que la otra persona se refiere.

Solo hay un matiz en el que hay que levantar la mano, y es cuando el feedback no te lo dan de manera constructiva. En ese caso, y aunque sea difícil, tienes que hacerle ver a la persona que te lo dice que no está utilizando las formas correctas y que con ello nunca conseguirá que mejores.

EN PROCESO DE CAMBIO, O NO

Ya tienes la información y es el momento de poner de tu parte. Pero tal vez no quieras, porque no estés nada de acuerdo en lo que has escuchado. Una vez recibido el feedback tienes la pelota en tu tejado y ya está en tus manos decidir qué hacer con ella. Ahora bien, ten cuidado si decides no hacer nada, ya que defraudarás las expectativas de la otra persona. Muchas veces no se mejora nada porque no sabes en qué tienes que hacerlo. Sin embargo, si tienes esa información, se esperará de ti que pongas de tu parte para modificar aquellas cosas que no generaron un impacto positivo.

En el caso de que quieras cambiar, si no sabes por donde empezar, lo mejor es preguntar a la persona que te dio el feedback. La clave es detectar qué conductas son las que tienes que desarrollar, poner más atención o eliminar.

Espero que esta entrada te ayude a trabajar y gestionar mejor el feedback que recibas. Y no olvides que es un gran regalo para mejorar, siempre que te lo den de manera constructiva claro.