LA MENTIRA EN LA ENTREVISTA: EL CV EN B

ImagenÚltimamente leo muchos artículos que mencionan un hecho conocido y practicado por muchos candidatos: el alterar su CV añadiendo o quitando experiencia con el fin de obtener un mejor resultado en el proceso de selección. Por más que se escriba sobre esto, es inevitable que se haga debido a la impotencia que supone no tener trabajo ni ser contactado para ninguna entrevista.

Que nos engañamos a nosotros mismos, y que nos mintamos varias veces a lo largo del día, es algo que va muy unido al ser humano. Es un buen recurso, ya que muchas veces el mentirnos nos puede producir alivio al alejar la realidad por unos instantes y fantasear, evadir culpabilidad o incluso pensar que la cosas fueron de otra forma. El problema de la mentira se acentúa cuando el engañado es otro. Y por ello se pueden perder parejas, amigos, familia pero sobre todo nuestra credibilidad.

Es cierto que toda experiencia tiende a ser vista desde nuestra perspectiva. Y durante la entrevista, debemos aprender a saber vendernos. La famosa pregunta de los defectos debe contestarse de manera adecuada. Si fuéramos todos sinceros al 100% sería difícil pasar muchos filtros. Porque cuando trabajamos nos insertamos dentro de un rol. Por tanto, no es que perdamos nuestra identidad completamente, pero sí que puede haber determinados componentes que durante el día a día laboral no podamos exponer ante nuestros compañeros o jefes: falta de ganas, sensibilidad, rechazo ante una actividad…

Todo depende de lo que se considere como mentira y como edulcorar la realidad. Ahora bien, el problema que plantea el mentir sobre nuestra experiencia supone unas consecuencias desastrosas para nuestro futuro laboral. Todo es más rápido gracias a Internet: obtener un número de teléfono, buscar la vida laboral de un trabajador, pedir referencias…; Con unas pocas llamadas y pericia por parte del entrevistador se puedan sacar a la luz muchos elementos del entrevistado. Lo peor que puede pasar en un proceso de selección es que un entrevistador detecte la falsedad de la información. Eso hará que el candidato sea tachado por una cruz y que en esa empresa dudosamente se vuelva a contar con él.

Efectivamente mentir es un riesgo y depende de la situación de cada uno. Creo que la lamentable crisis de nuestros tiempos unida a la desesperación lleva a mucha a gente a hacerlo. Realmente no se debería mentir y habría que ir con la honestidad en el CV. Pero siendo realistas, hay muchos casos en los que la situación personal y la vida laboral de muchos candidatos hacen que la mentira sea la única forma de conseguir una entrevista.

Por otro lado, hay muchos candidatos que quitan experiencias y estudios de su CV ya que son descartados si envían su candidatura a un puesto muy inferior: el ejemplo de un ingeniero que intenta trabajar en una hamburguesería. Ya que si estás en el mercado laboral tienes más oportunidades de cambiar de empleo que alguien que esté en el paro. Es decir, que el problema de contratar al ingeniero sería que nos duraría muy poco tiempo (ese es el pensamiento que habitualmente se tiene pero en la práctica podría ser totalmente distinto ya que hay gente que lleva años en puestos muy inferiores a su titulación).

La conclusión de este artículo no es si es bueno o malo mentir. Hay que ir más allá y observar la realidad laboral que tenemos: un contexto en el que un amplio grupo de personas deben mentir no por falta de honestidad sino por sobredosis de desesperación. Por eso, hay que intentar ser honestos siempre que podamos. Lo ideal es establecer una relación de confianza total con el entrevistador. Eso realmente da mucha credibilidad a ayuda a nuestro transcurso durante el proceso de selección.

Mentir es un gran riesgo y el tomarlo depende de la situación personal de cada uno. Y tal vez entre tantas reformas laborales habría que detectar aquellos grupos que pueden tener exclusiones importantes a la hora de volver a insertarse en el ámbito laboral (personas que llevan tiempo sin trabajar, sin estudios, falta de idiomas, edad…). Porque la solución se basaría en la creación de puestos de trabajo unida a rebajar los costes que para una empresa supone el tener un nuevo trabajador. Porque si tenemos actualmente un puesto de trabajo por el que compiten más de 100 candidatos entonces la mentira, la desesperación, la impotencia y la frustración seguirán presentes. Pues solo una persona tendrá la felicidad de poder trabajar mientras que los otros 99 no.

Y eso es lo que tiene que cambiar, más allá de la mentira o la verdad, que existan muchos más puestos de trabajo. Que se invierta en la creación y el desarrollo de muchos sectores que pueden ser más explotados, por ejemplo el turismo, y que sea más fácil el poder llegar a obtener un trabajo. Todo parece utópico ahora mismo pero quien sabe, ojalá quien tiene el poder de los hilos cambie el rumbo de nuestras vidas.

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