ACABEMOS CON EL POSTUREO EN SELECCIÓN: LOS FALSOS CAZATALENTOS

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Lo admito, esta entrada va a doler entre mi sector pero también abrirá una gran crítica de la que creo que tenemos que aprender. Y todo tiene que ver con esas etiquetas que utilizamos para vestir mejor nuestra actividad y profesión dentro de un mundo en el que la selección de personal tiene que mejorar y avanzar. Pero sobre todo, lo que hay que dejar de vender es humo, y más atribuyéndonos cualidades que no tenemos pero que maquillan enormemente nuestro perfil.

Cuando empecé a hacer selección trabajé en el mundo de la consultoría IT. Llevé muchísimos procesos para distintos clientes y os puedo asegurar que la gran mayoría tenían una tónica común: las malas condiciones que ofrecía. Y es que empecé mis andaduras en plena crisis económica, lo que hacía que muchos puestos carecieran de unas condiciones razonables. Y pese a todo eso tuve el atrevimiento de ponerme en mi LinkedIn algo así como Captador de Talento.

Años después, y tras haber madurado laboralmente, solo puedo decir que me equivoqué al llamarme de esa manera. Sinceramente, ¿qué talento puedo captar para puestos que en vez de pagar 20K ofrezco 15K? (no yo lógicamente, sino la empresa para la que trabajaba) pero claro, suena y queda mucho mejor poner que atraes el talento antes de que haces selección. Técnicos de selección hay muchos, pero personas que atraigan el talento hay tan pocas…; Realmente solo me estuve engañando durante varios meses pensando eso.

Captar el talento implica dos cosas. La primera es poder ofrecer una serie de condiciones (no solo económicas, sino también de proyecto, buen ambiente, estabilidad…) mínimas en los procesos de selección sobre los que tienes que cubrir vacantes. La segunda es tener un buen conocimiento del puesto y del tipo de profesional que mejor encaje puede tener. Y hoy en día son pocas las empresas que pueden aportar algo razonable en base a lo que buscan.  Además, en relación al segundo criterio, me gustaría deciros que la mayoría de Consultoras, ETTs y Headhunters cuentan con poca información de lo que quiere el cliente. Se hace una búsqueda en la que prima la cantidad antes que la calidad (ya que el cliente final solo pagará en muchas ocasiones por resultados). Por lo tanto, antes de poner en tu CV que captas o atraes talento, piensa si realmente las condiciones que ofreces y el conocimiento que tienes de tus vacantes son merecedoras de ese talento.

Y la eterna pregunta es qué es el talento. En mi opinión todos tenemos múltiples talentos que podemos detectar y desarrollar. Sin embargo, es una palabra que tiene una connotación diferente para cada uno. Esto complica mucho más la ecuación ya que lo que me pregunto muchas veces es qué interpretará ese técnico de selección como talento. La triste realidad es que no llaman talento al candidato que desarrolle bien el puesto, llaman talento a encontrar a un candidato que encaje en las pobres condiciones que se ofrecen.

Y son estas cosas las que muchas veces devalúan el trabajo que hacemos en selección. Una labor tan complicada como poco valorada. Pero si endiosamos las malas condiciones y recubrimos de humo nuestros perfiles poco podremos hacer. El verdadero talento se puede identificar, y hay que motivarlo y darle el proyecto que se requiere. Pero poco se podrá encontrar en una cultura de crisis que busca lo mejor al menor coste.

Por ello, pregúntate si verdaderamente captas talento o si ofreces puestos mediocres a personas con muchas más habilidades y experiencia de lo que se requiere. Ten cuidado con lo que dices que eres y con lo que pones en tu perfil. Eso generará expectativas en los candidatos que se verán defraudadas en cuanto les digas las condiciones.

Haz lo mejor que puedas tu trabajo. Todos los puestos tienen elementos positivos y negativos. Pero nunca te engañes a ti mismo. No hagas como yo hice pensando que ofrecía oro en vez de paja. Y también, aunque difícil, labor nuestra es hacerle ver a la dirección de la empresa que lo bueno cuesta, y que no todo es posible si las condiciones contractuales no lo soportan. Efectivamente, estamos en crisis, pero ciertas cosas podrán cambiar si todos aportamos un pequeño grano de arena y hacemos ver, de una manera u otra, que las empresas no se mueven solas. Todos y cada uno de los trabajadores son la empresa, y de su buena gestión y selección dependerá en gran parte el éxito y beneficios de la misma.

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