TU VISIÓN EN LA GESTIÓN DE PERSONAS: ¿ARCILLA O PIEDRAS?

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Nunca me ha gustado hablar de dicotomías o extremos, pues siempre he pensado que entre dos puntos se encuentran una amplia gama de matices. No todo es blanco ni negro, pero en esta pequeña lectura me apoyaré en dos extremos para que reflexiones en la manera que tienes de gestionar equipos, sobre todo en cuanto a tus creencias sobre cómo crees que pueden cambiar o desarrollarse a nivel profesional las personas con las que te rodeas.

Cuando se gestiona un equipo deben tenerse en cuenta una gran cantidad de elementos sobre las personas que lo componen, pero uno de los más importantes es su posibilidad de desarrollo. Algo muy interesante que aprendí en la carrera de psicología fue el problema que juega la mente a la hora de atribuir capacidades en los demás, y los posibles cambios de éstas en las personas que nos rodean.

¿Qué son las profecías autocumplidas?

El ser humano tiene distintos sentidos para percibir la realidad, y también un razonamiento lógico para darle una explicación a los distintos elementos que percibe. Tu manera de comportarte es una mezcla de tu percepción sensorial unida al significado que le atribuyes a esas sensaciones. No te preocupes si no eres muy amante de la filosofía, pero esta pequeña introducción sirve para explicar que te comportas con los demás muchas veces en función de ese significado, o de esa profecía que has creado sobre ellos. Cuando tienes una creencia firme sobre algo, harás lo posible para que acabe cumpliéndose. Si alguien te cae mal porque crees que es un mentiroso, es muy probable que hagas lo posible para demostrar que lo sea. Y esto es un gran ejemplo de lo que puede ocurrir en el mundo laboral y más concretamente en la gestión de equipos, el hecho de cómo tus pensamientos pueden jugar un papel crítico en el desempeño de las personas que te reporten.

¿Cómo afectan estos pensamientos a la gestión de equipos?

Imagina que te comunican que va a incorporarse un nuevo compañero de otro departamento a tu equipo. Te han encargado su supervisión durante los primeros meses. Lo primero que haces es preguntar al responsable sobre su anterior desempeño y te dice que aunque le dediques mucho tiempo será un desastre. ¿Cómo gestionarías su desarrollo?

El problema de esta situación, que se da en más de un trabajo, es que muchas personas tienen la visión de que la gente a nivel laboral no va a cambiar, es decir, si piensan que son un desastre no confiarán en esa persona ni invertirán tiempo en su desarrollo. Sin embargo, si piensan de manera positiva, harán lo posible por gestionar correctamente al trabajador. Y todo esto se relaciona, con cómo sea tu profecía autocumplida en relación a si los demás pueden, o no, cambiar su desempeño y corregir sus fallos.

Tu percepción de los demás: ¿Piedras o arcillas?

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Si percibes a los demás como arcilla, entonces tus acciones permitirán cambiarles, y por tanto ayudarles a cometer menos errores y hacerles mejorar en su día a día. Por otro lado, si percibes a los demás como piedras, difícilmente cambiarán, y si lo hacen será tras recibir muchos golpes. La diferencia entre la arcilla y las piedras es su maleabilidad.

Una de las características críticas que tiene un buen líder es la capacidad de ver a su equipo como arcilla, es decir, que crea que sus acciones permitan modificar y mejorar al equipo. Si un líder piensa que alguien de su equipo es un inútil, si pierde su confianza en esa persona y se lo transmite, entonces ese trabajador creerá que es un inútil y cometerá más errores. En cambio, si un líder piensa que el aprendizaje tiene errores, momentos de éxitos, adaptación y fracasos, entonces habrá más probabilidades de que pueda inspirar y dar herramientas a su equipo para que su rendimiento mejore.

Nunca se me olvidará una reflexión que tuve hace tiempo en relación a la gran influencia que pueden tener los jefes sobre su equipo, pues pueden ser capaces de convertir a un mal trabajador en alguien excepcional y al mejor de los trabajadores en una persona con bajo rendimiento.

Por tanto, la conclusión que debes llevarte es que si gestionas equipos debes hacerlo desde el punto de vista de la arcilla y no del de las piedras.

PENSAMIENTOS TÓXICOS: NO SER SELECCIONADO SIGNIFICA QUE SOY UN MAL TRABAJADOR

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Buscar empleo genera una gran cantidad de pensamientos que lo único que consiguen es hacernos sentir tristes, y poco a poco incluso deprimirnos ante la difícil posibilidad de encontrar un trabajo. Tan importante es tener un buen CV como gestionar toda la negatividad que produce la búsqueda de empleo. Las grandes esperas, ser siempre descartado y quedar como finalista son algunos de los ingredientes que tiene este coctel emocional que es muchas veces difícil de digerir y de ser correctamente asimilado. No sé si alguna vez habrás pensado en que eres un mal trabajador por no tener trabajo. Si es así, espero que esta lectura te pueda ayudar, y si nunca lo has pensado espero que te sirva para no caer en ese pensamiento tóxico.

¿QUÉ SIGNIFICA NO SER SELECCIONADO?

A veces el mundo del amor y el del trabajo están muy unidos en cuanto a ciertos fenómenos y también desencadenantes emocionales. Poniendo un ejemplo para esta lectura, imagina aquellos casos en los que fuiste rechazado por una persona que te gustaba. El recibir un no nunca fue fácil, pues te hizo sentir cualquier cosa menos positiva, e incluso te llevó a crear algún pensamiento que vulneró tu autoconcepto, por ejemplo que pensases que no eras lo suficientemente interesante, guap@ o divertid@ para esa persona. El problema de ese pensamiento se produce cuando lo generalizas al resto de personas. Y volviendo al tema del blog, cuando piensas que por no ser seleccionado en un trabajo no lo serás en ninguno.

Ser seleccionado únicamente indica que alguien cree que tienes las capacidades para desempeñar correctamente un determinado trabajo. Esta afirmación supone que la elección se basa puramente en una creencia, que puede haber sido contrastada por varias personas que han podido utilizar una serie de herramientas para confirmar su decisión (test, distintas fases del proceso de selección, pedir referencias…). Por tanto, la persona que es seleccionada tiene que cumplir con las expectativas que otros han depositado en ella. No hay que olvidar que hay un paso muy importante entre tener una serie de capacidades y conseguir demostrarlas de manera efectiva. Que no te seleccionen no significa que seas un mal trabajador, sino que alguien cree que tu candidatura no es la más adecuada en relación a un determinado puesto. Al final, la decisión es tomada por personas (lo que implica que hay un porcentaje importante de equivocarse al ser tomada) y muchas veces no sabes contra que candidatos te has enfrentado durante el proceso de selección. Por tanto, contratar a una persona es parecido a realizar una apuesta, ya que el candidato demostrará su verdadero potencial en el día a día en la empresa.

¿QUÉ SIGNIFICA SER UN BUEN TRABAJADOR?

La palabra bueno tiene una connotación positiva que no tiene porqué ser compartida por todo el mundo ante la descripción de una persona o hecho. Imagina que un partido político gana unas elecciones, para unos será algo bueno y para otros algo malo. Por tanto, en una misma empresa un trabajador puede ser visto como bueno o malo según quien le esté evaluando, o incluso dependiendo de en donde se tenga puesto el foco de atención.

Todos tenemos cosas buenas y malas, y en definitiva ser bueno o malo implica la valoración subjetiva de otra persona. Tal vez hay hechos que ayudan a que un trabajador pueda ser mejor valorado. Por ejemplo, alguien que llega a sus objetivos, que es puntual y amable con sus compañeros puede ser considerado como un buen trabajador. Sin embargo, si esa misma persona no es muy organizada, entonces las cosas cambiarán para aquellos que consideren la organización como el pilar principal para ser un buen trabajador.

Lo importante, es detectar en cada experiencia aquellos elementos que te han ayudado para hacer las cosas bien o ser valorado de manera positiva por los demás. Ya no solo para demostrar esas características en todas tus entrevistas, sino para poder aplicarlas en cualquier trabajo. Por otro lado, es muy importante saber detectar aquellas cosas en las que debes mejorar e intentar hacer lo posible por mejorarlas. Pensar que eres un mal trabajador te servirá de poco, simplemente a reflejarlo y sentirte mal en la búsqueda de empleo y en tu día a día en el trabajo. Busca aquello que te haga mejorar y ponlo en práctica para cambiar tu percepción de ti. No pienses que eres un mal trabajador, piensa que eres una persona que está mejorando para seguir venciendo sus limitaciones.

¿Y AHORA QUÉ?

Ahora debes darte cuenta de la importancia que tiene no ser negativo a la hora de buscar trabajo. Pero más importante es no ser extremadamente positivo. La clave es darse cuenta de la realidad: una realidad difícil, injusta y salvaje. Por tanto, busca todo lo que puedas hacer para poder mejorar, seguir aprendiendo y desarrollando tu perfil profesional. Todo ello te ayudará a llegar más lejos en los procesos de selección y finalmente a poder ser seleccionado en una experiencia laboral. Está claro que tú no controlas las decisiones de otro pero sí puedes controlar los pensamientos que te producen esas decisiones. Que todo esto te produce negatividad es algo que lamentablemente ya sabes, ahora bien, puedes rodearte de ella y no ver más que oscuridad o intentar seguir luchando y avanzar hasta tus sueños. No es nada fácil, pero cambiando tus pensamientos lograrás realizar acciones que te permitan alcanzar el trabajo que buscas.

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