NEGOCIACIÓN SALARIAL DURANTE EL PROCESO DE SELECCIÓN

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Uno de los momentos que menos suele gustar de las entrevistas es cuando se toca el tema salarial. ¿Cuál es la mejor respuesta que dar? Si dices una cifra muy alta puede que te descarten pero si dices una muy baja puedes ser contratado como si fuera una ganga.

El tema es muy delicado y hay que saberlo exponer bien en la entrevista ya que nunca gustará seleccionar un candidato que esté muy preocupado por aspectos económicos. Cuando se contrata a alguien se prioriza el que la persona encaje en la organización y aporte valor a la compañía. Si el candidato muestra mucha preocupación por el tema salarial puede percibirse como un riesgo, ya que dará la sensación de que trabajará allí hasta que le ofrezcan una oferta mejor.

LO PRIMERO ES HACER UN ANÁLISIS DE TU SITUACIÓN Y LA DEL MERCADO

¿Sabes cuánto dinero pedirías por empezar un nuevo proyecto? Aunque conozcas la cantidad te invito a hacer una pequeña reflexión. Tanto si estás trabajando, como si no, debes cuantificar cuánto valor le das a las cosas que tienes. Por ejemplo, si trabajas debes valorar todos los aspectos posibles como la estabilidad, ubicación, ambiente o funciones. Ahora tienes que darles un valor económico y piensa cuánto te tendrían que pagar por poder renunciar a una de ellas. Para empezar, cuando arrancas un nuevo proyecto pierdes en cierto modo la estabilidad ya que partes desde cero y tienes que empezar a hacerlo bien para poder pasar con éxito el periodo de prueba. Si estás desempleado, puedes ser más flexible en tus expectativas hasta cierto punto, ya que estás dando tu conocimiento, motivación, tiempo y experiencia a una nueva empresa. Y algo importante es ser realista con el tipo de vida que llevas y los ingresos mínimos que necesitas. Aunque el proyecto parezca muy interesante, si no te da para llegar a final de mes no será una opción beneficiosa a medio-largo plazo.

Sabiendo cuánto quieres pedir es importante conocer cuánto puede ofrecer el mercado por los puestos que te interesen. Aquí encontrar información es difícil pero puedes obtener datos de ofertas de empleo, compañeros que trabajen en otras empresas, estudios salariales y de tu propia experiencia laboral. Normalmente la empresa debe tener una política retributiva diseñada en la que tendrá distintas bandas salariales por posición, contando con un mínimo y un máximo. ¿El problema? Que pocas veces tendrás información clara sobre este aspecto ya que hay poco transparencia en cuanto a temas salariales.

Para finalizar, te recomiendo que tengas tu propia banda salarial con la que te plantearías un cambio, con un mínimo y un máximo. Ten en cuenta que el mínimo que digas debe ser una cantidad que ya te haga plantearte el cambio porque muchas empresas te ofrecerán ese importe en su oferta final.

DATOS IMPORTANTES A TENER EN CUENTA EN LAS ENTREVISTAS

Toda empresa tiene una política retributiva diferente. Por tanto, es importante que en la entrevista preguntes cuáles son los beneficios con los que contarías en el nuevo proyecto. Una recomendación es que no preguntes solo por lo económico ya que si lo haces darás la sensación de que solo te preocupa lo mucho que puedas ganar en esa empresa. A continuación, comparto contigo varias preguntas que te recomiendo hacer, a menos que ya te hubieran informado durante el proceso:

  • ¿Tendría algún tipo de beneficio social? (Esta respuesta te dará información sobre si la empresa podrá poner a tu disposición seguro de salud, ticket restaurant, plan de pensiones…)
  • ¿Hay algún tipo de variable o bonus en el puesto?, en caso de que te contesten de manera afirmativa es muy importante que preguntes por su funcionamiento.
  • ¿Cuál es la política de evaluación de desempeño de la empresa? (Con esta pregunta obtendrás información sobre cuándo podrás tener una revisión salarial. Es mucho más elegante plantearlo así que decir ¿Cuándo se revisará mi salario?)

CUÁNDO INFORMAR Y CUÁNDO NEGOCIAR

Aquí tendrás una clave que pocos tienen en cuenta. Durante todas las entrevistas que hagas con RRHH, responsables y/o compañeros lo que haces es informar de tus expectativas salariales. En ningún momento llegas a negociar, ya que no tienes sobre la mesa ninguna propuesta en firme (a menos que sea un proceso en el que sabes las condiciones desde la primera llamada y en el que no se cambiarán independientemente de lo que aportes a la empresa). No presiones mucho en este aspecto pero sí tienes que ser claro cuando te pregunten por ello. Ahora bien, cuando empieza la negociación es cuando te lanzan una oferta a la hora de comunicarte que eres el candidato seleccionado.

Cuando recibes una oferta es cuando ya puedes negociar. Y aquí las formas serán la clave para poder conseguir lo que te planteas. Será muy importante que te ciñas a lo comentado en el proceso o tu petición no será valorada de manera positiva. Imagina que has pedido entre 15 y 20 y la empresa te ofrece 20. Entonces tú decides lanzar un órdago y pedir 22. En este caso, tu negociación puede que no se perciba de manera tan positiva a si te hubieran ofrecido 18 y tú decidieras que lo subieran a 20. Al final, la parte emocional juega mucho, ya que cuando dices no a una oferta estás rechazando la intención inicial de una empresa por contratarte, por lo tanto, estarás generando un malestar emocional en la persona que apostó por ti .

GESTIONANDO EL RECHAZO: LA MEJORA DE LA OFERTA INICIAL

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Puedes negarte en rotundo o intentar negociar. Es muy importante que te apoyes en los puntos de acuerdo, y el primero es que tienes ganas de entrar en el nuevo proyecto y que desde la empresa quieren que tú seas la persona encargada en realizarlo. A partir de ahí es bueno que seas claro en cuanto a lo que quieres y que seas flexible para no ser descartado.

Si presionas mucho tu propuesta no será tan valorada y podrás perder la oportunidad. Un estilo agresivo podrá conseguir que la empresa se moleste y que no valore de manera correcta tu actitud. Piensa que al escuchar un NO la empresa se siente rechazada, y lo que normalmente arregla esa situación es algo de cariño y no tanto el pinchar en la herida. Por tanto, debes expresar buenas palabras hacia el proyecto, cómo te sentiste durante el proceso y la buena sensación que te transmitió tu futuro jefe. No es lo mismo pedir una mejora a decir las razones por las que deben dártela. Ahí entran en juego factores como lo motivado que entrarías en el proyecto hasta tu conocimiento y experiencia, pero es importante ponerlos sobre la mesa para que tu propuesta pueda valorarse de manera positiva. Buenas palabras y argumentos te ayudarán a ganar la negociación. Pero no olvides que si negocias estás poniendo también en riesgo que la empresa quiera apostar por ti.

¿Y tú?, ¿qué experiencia tienes con las ofertas económicas que te han realizado? Te invito a que utilices los comentarios para contar tus experiencias. Muchas gracias por leer el artículo.

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BENDITO, O MALDITO, FEEDBACK

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Es muy probable que a primeros de año tengas la famosa evaluación del desempeño. En ella, además de saber si tienes alguna mejora contractual, recibirás información sobre cómo ha sido tu trabajo y lo que se espera de ti para el siguiente. Sería algo parecido a cuando en el colegio recibiste las notas de las asignaturas que habías cursado.

Y sobre esa mágica palabra, el feedback, hablaré en la entrada de hoy. Además, en mi caso tiendo a utilizarla mucho. Parece que suena bien y se puede aplicar a cualquier contexto. Sin embargo, es muy difícil dar un feedback de calidad (y ojo, puede ser bueno o malo) y también saber recibirlo correctamente (y pasa lo mismo respecto a saber utilizarlo correctamente).

¿QUÉ ES EL FEEDBACK?

Podrás leer muchas definiciones sobre esta palabra pero cuando hablamos de feedback hablamos de intercambio de información. En este caso, el contenido estará directamente relacionado con la percepción que tiene la empresa (a través de la realidad de tu responsable, compañeros, clientes…) sobre la manera que tienes de realizar el trabajo. ¿Y qué ofreces tú? Tanto el grado en el que estás de acuerdo, o no, con lo que te comentan al igual que poder ofrecer tu percepción de cosas que funcionen o fallen.

ANTES DE RECIBIR EL FEEDBACK: EVALÚA TU DESEMPEÑO

Es importante tomarse un tiempo para pensar en cómo ha podido ir el año. Hay que ser lo más objetivo posible y pensar en términos de éxito y áreas de mejora. Independientemente de como fuera, debes saber detectar aquellos momentos en los que brillaste y en los que fuiste superado por una situación. Es fundamental que tú sepas valorar tu año. Y si no sabes hacerlo tienes que averiguar el motivo. Puede ser el desconocimiento de tus objetivos o que no tengas buenas habilidades para la auto evaluación. Por ello, el primer feedback debes recibirlo de ti mismo, aunque no olvides que es una percepción, con lo cual puede ser muy distinta a la que tengan el resto de personas de ti.

¿ESTÁS PREPARADO PARA RECIBIR FEEDBACK?

Tal vez esta sea la clave para poder empezar a cambiar. Y tiene que ver con tu grado de aceptación ante la percepción de los demás. Lo más importante es que tengas tu mente abierta y que intentes ver desde los ojos de la otra persona. Si te sienta mal lo que te dicen, si no estás de acuerdo, si solo te salen peros, entonces no estás valorando correctamente el feedback y nada podrá cambiar.

Ante el feedback, simplemente hay que escuchar y valorar la información que ponga el emisor encima de la mesa. Imagina que le dices a un amig@ algo que no te gusta de su forma de ser. A continuación, él o ella empieza a poner malas caras, te habla en un tono poco agradable y notas lo muy molesto que se siente. ¿Volverías a decirle otra vez algo de este tipo a tu amig@? Probablemente no. Por ello, es muy importante no perder nunca la posibilidad de saber qué piensan realmente los demás de ti.

Aunque te moleste y no te agrade, lo que siempre debes reflejar es agradecimiento al otro sobre lo que te ha comentado. Piensa que para la persona que te lo ha dicho tampoco ha debido resultar una tarea cómoda.  Por otro lado, si has recibido un feedback muy general, pregunta por cosas específicas que hiciste para poder entender mejor a lo que la otra persona se refiere.

Solo hay un matiz en el que hay que levantar la mano, y es cuando el feedback no te lo dan de manera constructiva. En ese caso, y aunque sea difícil, tienes que hacerle ver a la persona que te lo dice que no está utilizando las formas correctas y que con ello nunca conseguirá que mejores.

EN PROCESO DE CAMBIO, O NO

Ya tienes la información y es el momento de poner de tu parte. Pero tal vez no quieras, porque no estés nada de acuerdo en lo que has escuchado. Una vez recibido el feedback tienes la pelota en tu tejado y ya está en tus manos decidir qué hacer con ella. Ahora bien, ten cuidado si decides no hacer nada, ya que defraudarás las expectativas de la otra persona. Muchas veces no se mejora nada porque no sabes en qué tienes que hacerlo. Sin embargo, si tienes esa información, se esperará de ti que pongas de tu parte para modificar aquellas cosas que no generaron un impacto positivo.

En el caso de que quieras cambiar, si no sabes por donde empezar, lo mejor es preguntar a la persona que te dio el feedback. La clave es detectar qué conductas son las que tienes que desarrollar, poner más atención o eliminar.

Espero que esta entrada te ayude a trabajar y gestionar mejor el feedback que recibas. Y no olvides que es un gran regalo para mejorar, siempre que te lo den de manera constructiva claro.