MOTIVACIÓN: ERES MEJOR DE LO QUE LOS DEMÁS TE HACEN CREER QUE ERES

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Te levantas desanimado ante la perspectiva de un día más. Trabajas y tienes un jefe que te hace sentir un inútil. No trabajas y la ausencia de respuestas te hace sentir mal. Terminas el día esperando que el próximo día sea mejor, pero no lo es.

Sin duda, son palabras muy pesimistas que describen el día a día de muchos. La autoestima se ve muy afectada por todo lo que nos rodea. Nos encontramos ante una gran crisis, pero es la crisis de valores de la que menos se habla y la que más importancia tiene. El que predomine un malestar general también se manifiesta en las reacciones que tienen los demás sobre nosotros. Quién no ha padecido un jefe que le hace sentir un inútil debido a sus comentarios, la incapacidad para delegar nuevas funciones o sus nulas habilidades de gestión y motivación. Y algo parecido ocurre si estamos desempleados, ya que muchas veces nuestro entorno no es el mejor estímulo para hacernos sentir útiles y capaces de lograr nuestras metas.

Pueden ser múltiples las causas, pero en una época donde abundan los problemas hay muchas características positivas que desaparecen. Una de ellas puede ser la paciencia que puede tener un jefe o un amigo a la hora de ayudarte o escucharte. Lo mismo ocurre con los errores, algo que ha sido siempre natural en cualquier proceso de aprendizaje, ahora son síntomas de un futuro despido. Porque se busca la perfección, los autómatas y que el proceso de aprendizaje se vea ausente de fallos. Personas con mucha experiencia ocupan cargos inferiores y desde el primer día tienen un listón que superar demasiado alto. Multitud de barreras que constituyen una gran carrera de obstáculos para seguir en un trabajo o encontrarlo.

Es cierto, que a veces tenemos la suerte de encontraremos con personas,  que yo personalmente denomino, con personalidades estimuladoras y facilitadoras. Los primeros son aquellos que siempre nos animan a luchar, nos halagan y consiguen que nos sintamos mejor. Los segundos serían aquellos que nos ayudan en cualquier proceso y nos facilitan la búsqueda de soluciones ante los problemas que nos rodean. Y afirmo que es muy difícil tener paciencia y ayudar cuando muchas veces te sientes triste, pero hacerlo tiene el doble de valor. Si eres como ellos nunca cambies.

Es fundamental intentar encontrar las respuestas en uno mismo y aislarse de un entorno que puede llegar a ser muy tóxico. Hay que descubrir nuestro verdadero potencial sin tener en cuenta el rendimiento previo. Puede que eches tu CV a muchas ofertas de empleo y todo sean respuestas negativas. Tal vez tu jefe solo te encargue misiones aburridas porque una vez cometiste un fallo en una que era importante. Casi siempre eres evaluado por los resultados que obtienes y no por tu verdadero potencial. Si tienes éxitos entonces todo puede ir rodado, pero fracasar hará que muchas de las personas que te rodeen olviden ese potencial. Y el potencial es algo que solo nosotros mismos sabemos. Nuestro entorno solo podrá observarlo si se proporcionan una serie de situaciones idóneas para que lo podamos mostrar al máximo. Pero la ausencia de esas situaciones no tiene que hacerte sentir un inútil ni que al final consigas validar el pensamiento de un jefe o un amigo.

Eres mejor de lo que los demás te hacen creer porque muchas veces no gusta aceptar y valorar las capacidades que tiene una persona. En el plano laboral se puede ver como una competencia (una persona que pueda amenazar el puesto de otros) mientras que en el plano personal puede verse como una amenaza a la autoestima (una persona con la que si otros se comparan se sentirían inferiores a ella). Es por eso, que muchas veces las críticas abundan mucho más que los halagos y parece que reconocer algo positivo o valorar a alguien se convierte en tabú.

Debes encontrar tu verdadero valor, y muchas veces en las situaciones de crisis descubrirás que eres capaz de hacer muchas más cosas de las que jamás hubieras imaginado. Tienes que aceptar las críticas y tus errores y aprender de ellos. Pero nunca dejar que te hagan sentir como un completo inútil. Hay que seguir avanzando por este camino al que llamamos vida. Y sobre todo, valorarnos y saber de lo que podemos ser capaces. No ponernos ningún techo de cristal. Hay que dar lo mejor a los demás pero sin olvidarnos de nosotros mismos. Pues tenemos que cuidarnos, animarnos, motivarnos ya que convivimos todo el día con nuestros pensamientos, éxitos y fracasos. Conócete, descúbrete y no dejes de intentarlo. Descubre tu potencial y desarróllalo por tu satisfacción personal y no por lo que los demás piensen, o no, de ti. Os dejo con esta pequeña reflexión:

Yo siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele; la vida es corta, por eso ama la vida, se feliz y siempre sonríe, solo vive para ti y recuerda: antes de hablar, escucha; antes de escribir, piensa; antes de herir, siente; antes de odiar, ama; antes de rendirte, intenta; antes de morir vive.

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