Aunque los salarios tardarán bastante en subir hay que ir aceptando lo mejor
Al ser los bajos salarios una queja generalizada, es el mejor momento para cuidar otros aspectos que con muy poco coste pueden suponer una gran ayuda para la estabilidad, el rendimiento y la motivación de los trabajadores. Si lo piensas detenidamente pasarás mucho más tiempo con tus compañeros de trabajo que con tu familia, tu pareja o tu mascota. Llevarte bien o mal con ellos hará que tu día a día pueda ser más o menos llevadero. Es cierto que siempre habrá gente que le dé absolutamente igual el resto y esté inmerso en su burbuja mientras trabaja. Sin embargo, la mayoría se verán influidos por como interactúen con el resto de compañeros de oficina. Todos podemos ayudar a mejorar el ambiente de trabajo pero debe estimularse y cuidarse desde los puestos más altos de la compañía. De que vale que exista un buen rollo entre la plantilla si el jefe acaba gritando e insultando a la primera de cambio.
También hay trabajadores que generan malestar a su alrededor. Es bueno detectarlos e intentar orientarlos ya que generarán que el rendimiento y la estabilidad de los demás se vean afectados por su conducta. Hay que diferenciar entre presión, el tener mucha carga de trabajo y poco tiempo para realizarla y la tensión, el que ciertos condicionantes hagan que la situación para trabajar sea negativa. Que exista mucha carga de trabajo no se traduce en que las discusiones y los problemas florezcan día a día. Al contrario, en ambientes de mucha presión es bueno proporcionar esta estabilidad y motivación para que todo el mundo de su brazo a torcer. Y esa es una de las diferencia entre el jefe y el líder. Un mal jefe será aquel que tenga que estar presente en la oficina para que el resto de sus empleados trabajen. Un líder es aquel que logra que su equipo rinda sin tener que estar presente. Hay que lograr que los empleados no trabajen por miedo sino por motivación y porque encuentren el sentido de su tarea.
Llevo más de dos años trabajando y he tenido la suerte de poder trabajar en empresas con buen y mal ambiente. Empresas donde podías comer con la directora de la oficina y sentirte uno más, donde te reconocían tu trabajo y donde la gente decía “pese a que no ganamos mucho, como nos cuidan y tratan tan bien damos el todo por la empresa”. Pero también he estado en empresas donde he escuchado gritos, he visto llorar a mis compañeros por faltas de respeto hacia ellos y donde no había ningún sentido común en el trato a los empleados. En este segundo grupo, he visto como el rendimiento disminuía unido a la fuga del talento a otros lugares. Porque retener el talento no es subir únicamente el salario. Retener el talento es averiguar lo que el trabajador quiere y proporcionárselo. Y, entre otras cosas, la mayoría queremos sentirnos reconocidos y que nos traten bien.
En mi caso lo tengo muy claro, un buen ambiente de trabajo es fundamental para que elija un sitio en el que trabajar y desarrollarme. Pero lo más importante es que intento en cualquier experiencia aportar y seguir cuidando, e incluso mejorando, el ambiente de trabajo y las relaciones con mis compañeros.
